jueves, junio 12, 2014

La tentativa de asesinato contra Jordi

Como una forma  de que la opinión pública nacional comprenda que he estado totalmente consciente de todo lo que se movió alrededor de la acción criminal contra mi hijo Jordi, doy a conocer nuevamente un escrito que  publiqué en el periódico La Información, durante los días 14, 16, 18, 23 y 25 de marzo de 2011, en el cual desarrollé el operativo de los sicarios y la participación de Adriano Román, y que coincide con las pruebas exhibidas ahora en las distintas audiencias.

He aquí el escrito tal como fue publicado hace más de tres años. 

LA TENTATIVA DE ASESINATO CONTRA JORDI


Por: Ramón Antonio Veras

INTRODUCCIÓN


A ningún ser humano con sentido de seriedad y responsabilidad le resulta fácil vivir en una sociedad en total estado de descomposición, como se encuentra la dominicana en la coyuntura actual, en la cual convivimos personas con diferentes comportamientos, actitudes y reglas de conducta.

Mis hijos nacieron, se han desarrollado y formado en el ordenamiento social actual, pero con normas muy distintas a las que hoy son aceptadas como buenas y desdicen mucho de la decencia y el buen vivir.

Por mis hijos respondo ante la sociedad dominicana porque si ellos fallan en sus actuaciones se debe a que en algo fallé en su formación como padre.

He externado las ideas anteriores para exponer algunas interioridades de la tentativa de asesinato de que fue objeto mi hijo José Jordi Veras Rodríguez, en las primeras horas del día miércoles 2 de junio de 2010, en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

Las personas a las cuales hago mención en este escrito como participantes en la tentativa de asesinato contra Jordi, figuran en el expediente que se encuentra actualmente ante los tribunales penales ordinarios. 

Si de algo puede servir el presente trabajo es para que no se vuelva reeditar en nuestro país una acción criminal como de la que fue víctima mi hijo Jordi. Aspiro a que nunca más en un hogar dominicano se viva la situación de angustia, desesperación y dolor que viví junto a mi familia ante la acción criminal contra Jordi.

Para elaborar el presente escrito he tomado como base a) mis experiencias como abogado en los casos de Miguelina Llaverías, y el de Genaro Pérez; b) el conocimiento directo en el hecho y la investigación en el caso de Jordi; c) el examen a una tesis escrita por dos (2) licenciados de Costa Rica, y citas jurisprudenciales de la Tercera Sala de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica.

Quiero hacer la observación de que este trabajo no  lo hago como abogado, ni por mi incidencia en la vida pública del país durante más de cincuenta y cinco años, sino, pura y simplemente, como ciudadano y padre de familia, y así quiero que sea asimilado por aquellas personas que tengan la posibilidad de leerlo. 

Antes de explicar la presencia de Jordi ante el señor Adriano Román, conviene que haga algunas revelaciones de mis intervenciones profesionales ante éste. Veamos.

I.- MI ACTUACIÓN COMO ABOGADO ANTE ADRIANO ROMÁN


El señor Frank Llaverías, padre de Miguelina Llaverías, mantenía estrechas relaciones de amistad con el doctor Salvador Jorge Blanco. Después del día de noche buena del año 1977, Frank, visitó a Salvador en su bufete de abogados y le narró la forma brutal de cómo un día antes el señor Adriano Román, había vejado, torturado y lesionado, en compañía de otras personas, a Miguelina la que en ese momento era su esposa, y madre de sus hijos.
Al momento de ocurrir ese hecho, Salvador y yo compartíamos el mismo bufete, pero como él estaba muy ocupado en otros asuntos profesionales, me pidió que me hiciera cargo del expediente de Miguelina Llaverías, contra Adriano Román.

Desde esa época se estableció entre Miguelina y yo, una sólida amistad que se ha extendido hasta ahora.

Posteriormente, el señor Adriano Román, intentó incendiar una casa de su propiedad, ubicada en la acera oeste de la esquina formada por las calles Beller y Sully Bonnelly, de la ciudad de Santiago de los Caballeros, que ocupaba en calidad de inquilino el señor Genaro Pérez. En este asunto, que llegó a los tribunales con una acusación de naturaleza criminal, por querella del señor Pérez, contra Adriano Román, yo fui el abogado del querellante.

II.- JORDI COMO ABOGADO ANTE ADRIANO ROMÁN


Muchos años después, en el 2005, ante la tentativa de asesinato de Adriano Román, contra Miguelina Llaverías, ésta requirió mis servicios profesionales, pero en vista de que en ese momento me encontraba fuera del país, llamé a Jordi y le dije que asistiera legalmente a Miguelina, contra quien había encargado asesinarla, o sea, el señor Adriano Román.

Jordi, conjuntamente con mi sobrina la Licenciada María Alejandra Veras Pola, asumieron la representación de Miguelina Llaverías, en todas las instancias recorridas por el caso, en el área penal y civil, desde primer grado hasta la Suprema Corte de Justicia.

Aunque Jordi y María Alejandra, solamente cumplían con su misión profesional al lado de la señora Llaverías, Román fue anidando la idea de que esos profesionales del derecho eran los responsables de su situación legal y prisión.

III.- LAS DECISIONES JUDICIALES CONTRA ADRIANO ROMÁN, EN EL CASO MIGUELINA LLAVERÍAS.


Todos los tribunales que conocieron del expediente penal de la tentativa de asesinato de Adriano Román, contra Miguelina Llaverías, estuvieron de acuerdo en que una asociación de criminales encabezada por Adriano, había sido la que calculó y ejecutó la acción para quitarle la vida a Miguelina. 

He aquí las distintas decisiones judiciales dictadas en el caso de Miguelina Lalverías contra Adriano Román, en primer grado, apelación y casación.

En virtud de Sentencia No.107, de fecha Veinticuatro (24) de Mayo del año dos mil siete (2007), los señores Adriano Rafael Román Román, Engels Manuel Carela Castro, Fausto Aris Pérez y Damaso Novas Peralta, fueron condenados de la siguiente forma:  Adriano Rafael Román  a veinte (20) años de prisión y al pago de una indemnización de Cinco Millones de Pesos (RD$5,000,000.00); Engels Manuel Carela Castro a veinte (20) años de prisión y al pago de una indemnización de Cinco Millones de Pesos (RD$5,000,000.00);, Fausto Aris Pérez a veinte (20) años de prisión y al pago de una indemnización de Cinco Millones de Pesos (RD$5,000,000.00) y  Damaso Novas Peralta a treinta (30) años de prisión y al pago de una indemnización de Díez Millones de Pesos (RD$10,000,000.00).

Sobre el recurso de apelación interpuesto por los imputados, Adriano Rafael Román Román, Engels Manuel Carela Castro, Fausto Aris Pérez y Damaso Novas Peralta; la Cámara Penal  de La Corte de Apelación del Departamento Judicial de Santiago dictó la sentencia No.0306-2008 de fecha  treinta y uno (31)  del mes de Marzo del año dos mil ocho (2008), ratificando la sentencia del primer grado. 

Con respecto a los recursos de casación interpuestos por los señores Adriano Rafael Román Román, Engels Manuel Carela Castro, Fausto Aris Pérez y Damaso Novas Peralta, la Suprema Corte de Justicia dictó la Resolución No.2133-2008, de fecha Veinticinco (25) del mes de Junio del dos mil ocho (2008),  declarando dichos recursos inadmisibles.

En el aspecto civil los Licdos. María Alejandra Veras Pola y José Jordi Veras Rodríguez, sostuvieron la tesis de que Adriano Rafael Román Román, debía de pagar la totalidad de las indemnizaciones, o sea los Veinticinco Millones de Pesos Oro Dominicanos (RD$25,000,000.00), basándose en la solidaridad existente entre los imputados en la realización de los hechos,  de conformidad con las disposiciones del artículo 55, del Código Penal y del 1202 del Código Civil de la Republica Dominicana. Esto fue aceptado en todos los grados, incluso por la Suprema Corte de Justicia mediante sentencia No.218, la cual fue leída en fecha Dos (02) del mes de Junio del año 2010. 

Como dato curioso conviene destacar que la última decisión de la Suprema Corte de Justicia, en el caso de Miguelina Llaverías, fue leída en el pleno del más alto tribunal del país, a las pocas horas de haberse ejecutado el atentado criminal pagado por Adriano Román contra Jordi,  sin dicho pleno tener conocimiento del mismo.

IV.- EL ODIO DE ADRIANO ROMÁN HACIA JORDI. PLAN PARA ASESINARLE. CRITERIOS DOCTRINALES.


Para Adriano Román, la causa de su sanción penal no fue por su encargo y pago para asesinar a Miguelina Llaverías, sino los abogados de ésta, que se encargaron, con responsabilidad, medios técnicos, jurídicos y legales, de demostrarles a los jueces que él, Adriano Román, real y efectivamente era el principal interesado en asesinar a Miguelina Llaverías, para lo cual había contratado a los demás coautores.

Para Adriano Román, los defensores de Miguelina Llaverías, Jordi y María Alejandra, debían de pagar con sus vidas el hecho de haberse comportado con seriedad, responsabilidad y lealtad defendiendo ante los tribunales penales y civiles a su representada, la señora Miguelina Llaverías.

La suma de la inquina, odio, aborrecimiento, repulsión y rencor de Adriano Román, contra María Alejandra y Jordi, la acumuló en su mente contra éste último porque, según él, Jordi había sido quien dirigió todo para que fuera condenado penal y civilmente responsable. 

Adriano Román, en el fondo de su alma tenía una idea fija: eliminar físicamente a Jordi Veras. Su determinación no tenía límites en el tiempo para pensar en ejecutar a Jordi. El estaba convencido de que solamente con su decisión de quitar del medio a Jordi, podía satisfacer su inquina con quien, según él, había sido el causante de su prisión y mengua de su patrimonio económico.

Pero, a Adriano Román le faltaba valor personal para llevar a la práctica sus designios, su deseo, su voluntad, su determinación de asesinar a Jordi. 

Adriano Román, no se sentía con la condición de hombría para enfrentar a Jordi; quería que su voluntad criminal la ejecutora otro, u otros que se comportaran como sus subordinados, interpretando su sentir de asesinar a Jordi.

Adriano Román, para llevar a la práctica su voluntad, contaba y cuenta con la mercancía más apreciada en nuestro medio social, el dinero, y estaba dispuesto a ponerla en manos de cualquier grupo criminal que pudiera saciar su odio contra Jordi, y cumpliera con sus pretensiones criminales.

Adriano, en su cabeza tenía un plan, sólo faltaban los ejecutores que hicieran la división de sus  funciones necesarias para asesinar a Jordi, quien era el objetivo de Adriano.

El de Jordi, fue un plan de asesinato fruto de un concierto de conductas puestas en marcha por todos los que intervinieron en la acción en una u otra forma, y la hicieron posible el día 2 de junio de 2010. Lo que ocurrió en esta fecha en la persona de Jordi, fue el resultado de la resolución común del grupo para materializar el asesinato.

Desde mi época de estudiante de derecho recuerdo lo que decía el profesor Hipólito Herrera Billini, en el sentido de que el que aspira dominar el ejercicio de la profesión de abogado debe saber buscar, exponer y discutir.

En interés de conocer algo relacionado con la tentativa de asesinato contra Jordi, tuve la dicha de que mi hermana Susi Pola Veras, me facilitó un documento que contiene un trabajo de tesis, sustentado por los licenciados en derecho Rodrigo Arías Rojas y José Andrés Pacheco Navarro, de Costa Rica, con el título “El Sicariato en Costa Rica  Como Una Forma de Delincuencia Organizada”. 

En su tesis, los ya citados licenciados en derecho exponen puntos coincidentes con la acción criminal ejecutada contra Jordi. Tomando este trabajo como referencia he extraído de las mismas citas doctrinales y jurisprudenciales que sirven para demostrar que la tentativa de asesinato contra Jordi, fue una operación típica de la delincuencia organizada en la modalidad de sicariato.

Una lectura somera al expediente del caso Jordi, pone de manifiesto la sólida sustentación de la acusación a formular contra los imputados que figuran en el mismo, lo que revela la certera y profunda investigación llevada a cabo por los investigadores policiales y judiciales.

Las personas que han tenido a su cargo las pesquisas del expediente de la tentativa de asesinato a Jordi, se han preocupado por reunir elementos de pruebas directas contra cada uno de los imputados en forma individual que, sumadas en conjunto, evidencian el concierto criminal de los que tramaron y ejecutaron la acción criminal el 2 de junio de 2010, en la persona de Jordi.

En  razón de que el atentado contra Jordi fue el resultado de un trabajo en equipo, para analizar el caso no se puede tomar en cuenta el comportamiento de uno de los imputados, sino la suma de las actuaciones de ellos, demostrándose así que la operación criminal precisó del concurso de todos los procesados.

El Caso Jordi, fue un operativo del Crimen Organizado y como tal tiene que ser analizado al momento de sopesar las actuaciones de las personas que, de una u otra forma, hicieron posible el hecho criminal ejecutado en la persona de Jordi el 2 de junio de 2010.

La práctica de la vida enseña que el proceder, el actuar de los seres humanos cuando ha sido previamente acordado, da los resultados previamente calculados y perseguidos, y en el trabajo de la criminalidad organizada se pone claramente en evidencia, y el Caso Jordi es elocuente.

Los distintos imputados en el caso de Jordi, cada uno hizo su trabajo para el éxito de la empresa, para el fin perseguido, darle muerte, que era el objetivo a alcanzar.

Poco importa que no se individualice la actuación de cada uno si se comprueba que con su proceder contribuyó al acto criminal. Así ha sido decidido y aceptado:

“El hecho de que no se especifique el rol de cada unotampoco lesiona la garantía de imputación, como tampoco la lesiona el hecho de que, como  resultado  del  debate no  se  logre  precisar  la  relación  de  cada  uno  o  de alguno  de  ellos,  pues  está  claramente  atribuida  la  realización  conjunta  del hecho, la existencia de una voluntad común y una distribución de roles que les permitió a cada uno asumir el suyo, para desarrollar en conjunto la empresa delictiva, perfectamente descrita, cada uno asumiendo su rol como seguro de que los otros cumplirían el suyo, lo que les permitió desarrollar exitosamente el  plan  previo.  Cada  uno  de  los  autores  en  su  actuar,  tiene  el dominio  del  curso  del  hecho  y  es  precisamente  el  plan  previo”. (1) 

Se debe tomar en cuenta, al momento de examinar el Caso Jordi en su conjunto, que aquel que buscó los datos de Jordi en el data crédito, el que robó el motor, el que apretó el gatillo, el que transportó el gatillero, así como los que hicieron otras tareas para hacer posible la tentativa de asesinato, unieron sus voluntades hacia un fin común, ejecutar a Jordi. En esas coincidencias de voluntades, en esa asociación criminal cada actor es una pieza fundamental del tablero criminal. Así ha sido admitido por la doctrina más socorrida, en el análisis de un expediente semejante al de JORDI, al razonar así:

“Esto es lo que se conoce en doctrina y lo ha desarrollado ampliamente la jurisprudencia como coautoría o dominio funcional del hecho, pues cada uno de los autores en su actuar, tiene el dominio del curso del hecho y es precisamente el plan previo y la  voluntad común de realización, la que da unidad y permite su efectivo cumplimiento apoyándose moral y materialmente cada uno y su conducta, en el rol de  los demás,  razón  por  la  cual,  atribuido  y  acreditada  la  existencia  de  un  plan común  con  distribución  de  funciones  y  su  ejecución  común”…

“…En  el  caso concreto,  se  establece  una  serie  de  conductas  desplegadas  por  todos  los sujetos  implicados, de manera que se puede extraer de su razonamiento que todos y cada uno de ellos  formaban parte del plan que  juntos urdieron para acabar  con  la  vida  del  ofendido. “El acuerdo común para cometer un delito, puede tomarse de hecho (no verbalizando  la  connivencia),  evidenciándose  la  resolución  común,  en  las acciones  ejercidas  por  cada  uno  de  los  implicados  quienes,  con  sus contribuciones  individuales  de  carácter esencial, posibilitan  la ejecución  del ilícito…”. (2) 

De las citas anteriores resulta que en el acuerdo en común para ejecutar a Jordi, y la manifiesta voluntad de los ejecutores configuran una unidad hacia el mismo fin criminal, matar a Jordi.

V.- EL EQUIPO HUMANO PARA ASESINAR A JORDI. El CRIMEN ORGANIZADO.  


El señor Adriano Román, para lograr el asesinato de Jordi contaba, primero, con su firme voluntad de llevar a cabo la acción criminal y, segundo, el dinero. Pero precisaba de un complemento: un material humano con la suficiente capacidad operativa para ejecutar crímenes por encargo.

El trabajo que necesitaba Adriano Román no se lo podía llevar a cabo cualquier persona o grupo de personas aisladas; necesitaba un verdadero equipo profesional que cumpliera fielmente la misión encargada, el asesinato de Jordi.

El trabajo que quería hacer Adriano contra Jordi, no podía ser algo chapucero, tenía que ser la obra de un material humano que en el derecho penal moderno se conoce como formando parte del crimen organizado, actividad delictiva a la cual se dedica no cualquier grupo, sino personas que hacen del crimen un negocio y los que forman parte de esa actividad criminal son reales profesionales del crimen, entrenados para matar.

Una vez Adriano Román, decidió pagar para que se ejecutara el asesinato de Jordi, éste tenía los días contados porque la esencia del trabajo que Adriano quería hacer se lo encargó a una empresa del crimen organizado.

Así como Adriano Román, utilizó para asesinar a Miguelina Llaverías, una compañía dedicada al crimen, compuesta por sicarios, lo mismo hizo en el caso de Jordi.

La práctica de pagar a compañías organizadas para matar por encargo funciona, al igual que aquí, en otros países de América Latina y el Caribe, en los cuales estudiosos de la materia han admitido:

“No nos cabe la menor duda que el sicariato como actividad delictiva forma parte de aquello que podemos denominar criminalidad organizada; quienes se mueven en este tipo de negocio son verdaderos profesionales del crimen, actualmente el sicario es reconocido como un profesional entrenado para matar; cada vez cuentan con mejores medios y con tecnología a su alcance, en dicho tipo de delitos nada queda al azar, dependiendo de cuál sea el objetivo por liquidar, así será la complejidad del caso, eso es determinante a la hora de fijar el precio que se va a cobrar y el número de personas que se van a necesitar para ejecutar el trabajo. En este tipo de organizaciones existe toda una distribución de funciones, hay quienes se dedican a conseguir los contactos, otros se dedican a subcontratar los servicios de los gatilleros, otros realizan las labores de inteligencia, estudio y seguimiento de la víctima, otros se encargan de la logística, como por ejemplo, conseguir las armas, municiones y se ocupan de que el equipo esté en óptimas condiciones, entre otras, todo lo anterior se suma a otros factores los cuales permiten que se ponga en marcha toda una empresa para delinquir y que en la mayoría de los casos se dificulten las investigaciones, con el fin de que todo quede en el misterio, y ello garantiza un alto grado de impunidad”. (3) 

Adriano Román no quería fallar en nada en lo relacionado con el asesinato de Jordi, sabía que utilizando a profesionales del crimen su voluntad sería cumplida, y una empresa del crimen le garantizaba a ejecutores probados en el trabajo de matar por encargo, a los sicarios. Fueron a verdaderos asesinos a los cuales Adriano Román contrató para matar a Jordi. He aquí lo que identifica el sicariato: 

“La figura del Sicariato como actividad delictiva forma parte de lo que podemos denominar criminalidad organizada, quienes se mueven en ese tipo de negocio son verdaderos profesionales del crimen. Actualmente el sicario es reconocido como un profesional entrenado para matar, cada vez cuentan con mejores medios y mejor tecnología a su alcance. En la cúspide ubicamos a los autores materiales, en el medio los intermediarios y en la base los autores intelectuales, que son quienes tienen la necesidad de eliminar a alguien, pero no cuentan con la capacidad operativa ni la información necesaria para hacerlo por sus propios medios o simplemente no quieren verse involucrados. Es ahí donde entra en juego la figura del intermediario, que es un sujeto quien posee contacto con el autor intelectual y que a la vez conoce el medio para poder tener acceso a aquellos sujetos”. (4)

La cita que acabamos de transcribir nos revela que, real y efectivamente, Adriano Román no puso la ejecución de su voluntad en cualquier persona. El contrató a una organización especializada en dar muerte por encargo.

VI.- ADRIANO ROMÁN Y SU MEDIO CIRCUNDANTE AL MOMENTO DE CONCEBIR EL ASESINATO CONTRA JORDI. LA CÁRCEL DE RAFEY. EL PACTO PARA MATAR A JORDI. INTERMEDIARIO


Desde el momento que el ser humano vive en sociedad, ocupa un espacio sobre la tierra. Nadie puede vivir permanentemente en el espacio, flotando entre el cielo y la tierra. 

El señor Adriano Román, como ente social ubicado en la República Dominicana, por estar cumpliendo condena privado de su libertad se encontraba, al momento de anidar en su mente el asesinato de Jordi, en el centro carcelario de Rafey, en Santiago. 

Adriano Román, no tuvo que hacer mucho esfuerzo para lograr su finalidad de tener a su alcance un intermediario. 

En su medio circundante, Rafey, estaba la persona con posibilidad de integrar y darle forma al equipo criminal que Adriano necesitaba para quitarle la vida a Jordi.

Adriano Román, en la Cárcel de Rafey, estableció el principal contacto para iniciar la ejecución de su voluntad, asesinar a Jordi. Se inicio de la siguiente forma:

El señor Engels Carela, quien también cumple condena, en Rafey, de veinte (20) años  por el caso de Miguelina Llaverías, le dice a Franklin Reynoso, recluido en la misma cárcel por condena de treinta (30) años por asesinato, y persona de la absoluta confianza de Adriano Román, que como a su amigo Adriano le gustaba hacer trabajos, él, Franklin, tenía un equipo de profesionales que podía brindarle sus servicios.

Adriano Román, no perdió la más minima oportunidad para aceptar el ofrecimiento que le había hecho Franklin Reynoso, inducido éste por Engels Carela. 

Acto seguido, Adriano le indica a Reynoso la persona sobre la cual quiere que se ejecute un trabajo: matar a Jordi Veras.

Franklin Reynoso, transmite el deseo del trabajo que quiere Adriano, se lo comunica a Engels, y éste a Francisco Carela Castro. El precio fue acordado, primero le solicitaron a Adriano RD$2,500,000.00; pero finalmente el precio fue de RD$1,500,000.00.

Un vez Adriano Román, formalizó el acuerdo con los matones para asesinar a Jordi, a él no le importaba la función a realizar por cada uno de ellos; solamente le interesaba el resultado, no los medios empleados para consumar el asesinato. Poco importaba a Adriano que Jordi fuera eliminado con una pistola o un revolver, moviéndose los sicarios en un carro o una motocicleta. El, Adriano, pagó un precio y la empresa que contrató tenía que cumplir la contrapartida, matar a Jordi.

Su intención criminal, la de Adriano, no podía ser puesta en manos inexpertas, sino en las de personas curtidas en la práctica de matar. 

Adriano necesitaba algo perfecto, requería de una estructura especializada en el trabajo a ejecutar. Adriano no tiene la capacidad operativa para por sus propios medios llevar a la práctica su voluntad de quitarle la vida a Jordi. Además, él no quería físicamente verse involucrado en el operativo.

Estando recluido en Rafey, Adriano Román no podía personalmente hacer un trabajo de inteligencia que le permitiera seguir y estudiar los movimientos, en grupos sociales, y a cuales actividades se dedicaba Jordi.

Adriano Román, tampoco podía, personalmente, por su permanente estadía en Rafey, saber cuál era la rutina diaria, los momentos más vulnerables y accesibles para alcanzar a Jordi, en fin, Adriano Román por su condición de presidiario no podía saber cuándo y cómo podía atacar a Jordi sin que éste tuviera la posibilidad de defenderse.        

En cualquier actividad de la vida, cualquier ser humano que se define como profesional es porque tiene experiencia, dominio y arte de lo que hace. La profesionalidad no se adquiere de un día para otro, es el resultado de una continuidad, de un hacer, una labor en forma habitual. Precisamente, profesionales del crimen fueron los que sirvieron a Adriano para matar a Jordi.

Los sicarios no hacen su trabajo movidos por tanteos; ellos dan pasos en firme, calculan cada acción, ponen en tensión su inteligencia, destreza y habilidades.

Los sicarios contratados por Adriano Román, no procedieron al azar el día miércoles 02 de junio de 2010, cuando le dispararon a Jordi en su cabeza y en un lugar donde él, Jordi, tenía que estar todos los días laborables, de lunes a viernes, a la misma hora.

Los sicarios en su actuación responden a una metodología de trabajo la cual ejecutan, por igual, en todas partes.

En razón de que la figura jurídica del sicariato es prácticamente nueva en nuestro medio, hasta el punto de que hasta ahora no se ha legislado para identificarlo como tal en el Código Penal, resulta provechoso  examinar el caso de Jordi, para sacar del mismo algunas experiencias en lo que se refiere al crimen por encargo llevado a cabo por una verdadera empresa del crimen.

La esencia del sicariato reside en que una persona física interesada en matar a otra, paga para que la eliminen. Ese encargo nunca lo hace el interesado en la muerte por medio de un documento; su deseo lo manifiesta de diferentes formas que, llegado el asunto a los tribunales, luego corresponde a los jueces determinar y hacer las precisiones de lugar.

Tengo la creencia de que hasta ahora, en nuestro país, hay muy poca doctrina o jurisprudencia con relación a la interpretación que dan los jueces a la forma del encargo que se le da a otro para matar por un precio o remuneración económica.

Ante la ausencia de fuentes jurídicas nacionales que sirvan de referencia, me voy a permitir copiar las siguientes citas jurisprudenciales tomadas de una decisión de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica. He aquí las mismas: 

“Conviene recordar los presupuestos de tipicidad objetiva y subjetiva  que  rodean  la  conducta  de  homicidio  calificado  por  precio  o promesa remuneratoria, que resulta común a  las acciones desplegadas, tanto por el representado del gestionante,  como  por  el  coimputado. Se  requiere  la intervención de dos sujetos: el que da el precio o promete  la remuneración y el  que  ejecuta  el  hecho,  bajo  el  móvil  de  recibir  el  precio  o  la  promesa acordados. Este acuerdo o pacto debe ser expreso (verbal o escrito), aunque exento  de  formalidades,  pero  nunca  tácito,  de  tal manera  “que  el  ejecutor debe haber aceptado el mandato de un  tercero para matar y haber actuado en  cumplimiento  de  él…  En  cuanto  al  contenido  del  pacto  “no  cualquier mandato integra el tipo, sino el que tiene por objeto la comisión del homicidio y  su  retribución:  el  pacto  debe  contener  un  precio  o  una  promesa remuneratoria  para  el  ejecutor”.
“Se demostró, fuera  de  toda  duda  razonable,  la  relación  contractual  entre  ……….  y  ……………,  a  efecto  de  que  este  último  le  diera muerte,  tal  y  como  ocurrió”.
“Como bien  se colige de  las anteriores  manifestaciones  doctrinarias,  el  pacto  o  contrato  entre  ambos sujetos  para  llevar  a  cabo  un  delito  de  esta  naturaleza,  está  exento  de formalidades,  requiriendo  tan  solo  que  sea  expreso,  cualquiera  que  sea  el medio  que  se  utilice  para  establecerlo,  de  tal manera  que  no  requiere  un contacto o conocimiento directo  (personal,  telefónico o de otra  índole) entre las  partes  contratantes  (quien  contrata  y  el  ejecutor),  pudiendo  actuar  un tercero  como  enlace  entre  aquellos”.
“Desde  esta  perspectiva,  la  vinculación entre ………… y …………., no necesitó para su establecimiento, que ambos se hayan conocido con anterioridad o se reunieran en una fecha y sitio específicos, bastó para la configuración del ilícito que ………. decidiera acabar con  la vida del ofendido y consiguiera a una persona (que resultó ser ……….),  para  que  ejecutara  sus  planes,  recibiendo  este  último  una retribución  económica  por  el  trabajo  delictivo  realizado,  sin  que  tal circunstanciación fáctica se desvirtúe por no poder señalar el día y el lugar de la reunión, o bien la identidad de quien pudo haber servido de intermediario, así  como  la  cantidad de dinero exacta que  retribuyó  los  servicios prestados por  ………….…  Se  tuvo  por  demostrado,  el pacto  entre  el  contratante  (……………….)  y  el  autor  material  del homicidio (……………….), sin que se muestre necesario, que  entre  ambos  justiciables  existiera  un conocimiento  o  contacto  directo,  admitiendo  la  figura  la  intermediación  de otra  persona,  convenio  que  resulta,  en  aplicación  de  la  mínima  lógica, otorgado con anterioridad a  la  fecha  fijada para  la muerte del comunicador ofendido, ……”. “Se  determinó mediante  prueba  idónea,  el  real  cumplimiento  del  pacto  acordado  entre ambos encausados, encuadrando sus actuaciones dentro de los presupuestos de tipicidad objetiva y subjetiva que caracterizan la conducta contenida en la norma sustantiva aplicada…”  (5)
Analizar con detenimiento las citas anteriores permite conocer las distintas variantes que se pueden presentar para que, llegado un momento dado, los jueces de fondo puedan conocer, en esencia, las diferentes formas de como apreciar en el caso de sicariato el encargo que da el interesado en la muerte a los que han de ejecutar el mandato.
Al leer las citas doctrinales copiadas anteriormente, de inmediato recordé el caso de Jordi, por qué?:
  1. En el acuerdo para matar a Jordi, intervino el interesado en la muerte y los ejecutores;
  2. Los ejecutores se comprometieron a matar a Jordi, a cambio de que se le pagara el precio, RD$1.500,000.00;
  3. El acuerdo para matar a Jordi, no fue tácito, sino expreso, no fue necesario formalismo alguno;
  4. Los ejecutores de Jordi, aceptaron lo convenido con el interesado en el crimen;
  5. Los ejecutores actuaron en cumplimiento del pacto, cobrar el precio y matar a Jordi;
  6. No fue cualquier pacto, fue un pacto preciso: matar a Jordi a cambio de una retribución en dinero;
  7. El precio fue cierto, concreto y real: RD$1.500,000.00;
  8. Existió, en el caso de Jordi, una relación contractual entre Adriano, el interesado en el crimen, y los sicarios;
  9. En el pacto para matar por encargo no se requiere contacto directo entre el que paga y el o los ejecutores de la víctima;
  10. En el acuerdo entre el interesado en el crimen y quien lo ejecuta, no se precisa contacto directo, pudiendo actuar un tercero llevando el encargo del interesado, Adriano, a los sicarios; 
  11. En la muerte por encargo no se necesita que el interesado en el crimen y los ejecutores, los sicarios, se hayan conocido con anterioridad o se reunieran en una fecha o lugar específico;
  12. En el crimen por encargo basta con que quien estaba interesado en la muerte de Jordi, consiguiera una persona que lo matara, ejecutando así la voluntad del interesado en el crimen. 

VII.- IDENTIFICACIÓN DE JORDI. DATACREDITO. MODO DE OPERAR DE LOS SICARIOS. COINCIDENCIA CON EL CASO DE JORDI.


De todos aquellos que en el expediente relacionado con el caso de Jordi, han resultado responsables de la tentativa de asesinato, en un principio, ninguno le conocía, a lo mejor no sabían que Jordi existía sobre el planeta tierra. Pero una vez se formalizó el acuerdo entre Adriano y la compañía contratada, ésta procedió a identificar a Jordi, a ubicar su objetivo, a la futura victima.

A los fines de saber quién era Jordi, los contratados por Adriano, dirigieron sus esfuerzos a obtener un documento que les aportara su identificación total. Fue así como gestionaron y obtuvieron, en la ciudad capital, en una empresa de data crédito, una foto de Jordi, su edad, estatura, color, dirección de su oficina y residencia, teléfonos fijos y móviles, sus relacionados por lazos familiares y de amistad, en fin, con esa pieza aquellos que Adriano contrató para asesinar a Jordi, ya estaban debidamente edificados para saber, en lo adelante, a quién darle seguimiento hasta consumar su muerte.

El día miércoles, 2 de junio del 2010, antes de la 6:30 de la mañana, cuando los señores Candy Caminero Rodríguez  Y Arturo Ferrera del Castillo –Moreno-, llegaron en su motocicleta a las cercanías de la puerta de entrada del Canal 25 de televisión en Santiago, sabían a quién esperaban, la hora de llegada, el vehiculo que conducía y el lugar preciso donde Jordi tenia que detenerse antes de cruzar la puerta para estacionarse y, finalmente, hacer su entrada al estudio de televisión para comenzar el programa que, los sicarios sabían, se iniciaba a las 6:30 cada mañana de lunes a viernes.

Desde antes de Candy Caminero Rodríguez, tomar en sus manos el revolver calibre 38 y apretar el gatillo, ya sabia a la persona a quien iba disparar en la cabeza para matarla por el encargo y pago efectuado por Adriano Román.

Los sicarios, el 2 de junio del 2010, fueron a asesinar a Jordi, no a Randy Ortíz, su compañero de trabajo en el programa de televisión, y quien minutos antes había entrado por la misma puerta donde Jordi fue atacado. El objetivo era Jordi, y no otro.

Los sicarios que actuaron contra Jordi, la mañana del miércoles, 2 de junio del 2010, no procedieron en forma diferente a como actúa esa misma especie de criminales en otros países.

He aquí una experiencia vivida y narrada de la forma de operar de los sicarios en otros países, y que coincide en su acción criminal con los que procedieron a matar a Jordi. Veamos:

“A  la  hora  de  abordar  el  tema  del  modus  operandi  del  sicario,  no podemos dejar de lado que se trata de un profesional entrenado para matar, es  por  esto  que  a  la  hora  de  ejecutar  o  cumplir  una  misión,  se  pone  en marcha  todo un plan delictivo bien  ideado que generalmente se  traduce en un alto grado de  impunidad y en una serie de obstáculos que entorpecen y dificultan  las  investigaciones  por  parte  de  las autoridades. Existen  patrones que se repiten en la mayoría de los hechos que se ligan a matones a sueldo y eso ha permitido a  los cuerpos policiales hacer una aproximación de cuál es el modo de operar de los sicarios, así podemos mencionar de manera general los siguientes aspectos:

“Se  despliega  toda  una  labor  de  inteligencia  que  les  permite seguir y estudiar el objetivo; es decir, les permite determinar en cuáles círculos y a qué actividades se dedica la potencial víctima, cuál es su rutina diaria, cuáles son  los momentos en que es más vulnerable y en cuáles momentos es poco accesible, etc.”. (6)

A Jordi se le dio seguimiento permanente. Los sicarios le seguían, en labor de inteligencia, por todas partes, calculaban hasta su respiración a cada instante. Jordi era el objetivo a eliminar y, por tanto, debían los asesinos conocer en cada momento dónde estaba su presa, Jordi.

Jordi, jamás pensó que por el hecho de haber cumplido con su deber profesional de defender a Miguelina Llaverías, Adriano Román, iba a pagar para matarlo.

Jordi hacía su vida normal, no tomó nunca medidas especiales de seguridad porque no tenía enemigos con mentalidad criminal, situación que le convertía en una víctima fácil de atacar; Jordi era vulnerable. De ahí el cálculo certero de los sicarios que quisieron asesinarlo.

“El sicario siempre procura atacar a su víctima en el momento en que  ésta  es más  vulnerable,  es  por  eso  que  el  sicario  siempre busca aprovechar el  factor  sorpresa y  la  ventaja, nunca va  ir a confrontar a la víctima porque ese es un riesgo innecesario, más bien  aprovecha  momentos  en  que  el  objetivo  se  encuentre indefenso  y  aprovecha  para  sacar ventaja  de  esto  y  cumplir  su cometido de la manera más simple”. (7)

Jordi, después de haber concluido el proceso de Miguelina Llaverías contra Adriano Román, continuaba haciendo su vida normal, rutinaria, creía que había concluido un trabajo profesional y punto.

Pero no resultó así porque Adriano Román, había pagado a una empresa del crimen para que ejecutara su voluntad criminal. Los sicarios, que ya habían estudiado la persona de Jordi y sus movimientos, tenían la posibilidad de escoger la hora y el lugar adecuado para matarlo, y así cumplir lo pactado con Adriano Román: matar a Jordi.

Los sicarios escogieron, de todas las horas que Jordi estaba fuera de su casa desde que se levantaba de su cama, cuál lugar era el más adecuado para asesinarlo. Ellos, los sicarios, tenían conocimiento, porque ya habían hecho un estudio previo de los movimientos de Jordi, que la hora de entrar al Canal 25 donde trabajaba, desde las seis y treinta hasta las ocho de la mañana, era la hora y lugar ideal para eliminarlo físicamente, y así fue. A las 6:25 de la mañana, entrando al parqueo del Canal 25, en pleno centro histórico de la ciudad de Santiago, lugar solitario, ahí fue atacado Jordi por los sicarios, los cuales actuaron siguiendo su modo de operar.

“Normalmente  el  sicario  ataca  en  lugares  poco  concurridos, desolados,  esto  con  el  fin  de  garantizar  que  haya  la  menor cantidad posible de personas que observen el hecho y se puedan convertir en potenciales testigos que comprometan el éxito de la misión, es  importante  destacar que en aquellos casos donde  se percatan de que hay testigos presenciales, por lo general ellos se encargan  de  eliminarlos,  o  bien  amedrentarlos  para  evitarse problemas en el futuro”. (8) 

Los sicarios para ejecutar su tarea criminal no dejan nada en el aire ni al azar, van debidamente preparados para liquidar a sus víctimas, que son sus objetivos. Toman en cuenta todo, nada de improvisación.

Los sicarios, por lo general utilizan pistolas para atacar, aunque hacen uso de revólver como fue el caso de Jordi.

“Otro  patrón  que  se  repite,  según  la  opinión  de  expertos,  es  el uso de pistolas de alto poder, normalmente se utiliza una pistola nueve  milímetros,  esto  porque  tienen  capacidad  de  quince  o más  municiones  y  son  de  manejo  relativamente  sencillo,  son pocos  los  casos  en  que  sicarios  profesionales  utilizan  el  arma tipo  revolver  pues  éstas  se  caracterizan por una  menor capacidad de munición,  ya que normalmente tienen capacidad para seis u ocho municiones, lo cual podría llegar a complicar el trabajo”. (9)

Los sicarios que atacaron a Jordi, como verdaderos profesionales del crimen que son, por el lugar donde iban a asesinarle sabían que el medio de transporte más conveniente para llegar al lugar –al Canal 25- y luego del asesinato desplazarse, era un motor.

Una vez los sicarios fueron contratados comprendieron que el medio de transporte a utilizar era un motor, procedieron a robarse la motocicleta marca> Suzuki; Color: Negro; Placa: N572609; Placa: AX-100; Chasis: LC6PAGA10A0801522, propiedad del señor Carlos Alberto Mateo Montero, residente en el sector Cristo Rey, del Distrito Nacional.

En ese motor nuevo, modelo 2010, fue que los sicarios se movilizaron en Santiago, el día que ejecutaron la tentativa de asesinato contra Jordi, y se desplazaron del lugar una vez llevaron a cabo la acción. Los sicarios, también en el transporte, en el caso de Jordi, dieron continuidad a su línea de comportamiento y metodología de trabajo criminal.  

“Igualmente, en los casos típicos de sicariato se utilizan medios de transporte fáciles de  conducir  y  de  maniobrar,  el  medio  de transporte por excelencia son las motocicletas de alto cilindraje, lo cual  les permite  tener  fácil acceso a la víctima y les aumenta las posibilidades de  tener una huída exitosa sin ser atrapados o perseguidos por la policía, a esto hay que sumar que el hecho de utilizar cascos cerrados  les garantiza que su rostro va quedar en el misterio, lo cual se traduce en una alta probabilidad de no ser reconocidos ni capturados”. (10)

Los profesionales del crimen por encargo, los sicarios, no juegan con sus víctimas. Son pagados para matar y disparan para eso: para matar.

A Jordi, los disparos que impactaron en su cabeza necesariamente fueron dirigidos para que muriera con el alcance de cualquiera de ellos. Nada de heridas, ni lesiones permanentes. Era matarlo y ya, porque para eso fue que Adriano Román pagó, para que mataran a Jordi, y cumpliendo con ese encargo fue que los sicarios no le dispararon a los pies, a los brazos, a las manos ni a los glúteos, sino a la cabeza.

Ahí, donde está el cerebro, en la cabeza de Jordi, ahí fueron hechos los disparos por los sicarios el 02 de junio de 2010. Dispararon a la cabeza de Jordi para alcanzarle las partes más sensibles de su cuerpo, fue atacado en la cabeza para que Jordi muriera para cumplir con el encargo de Adriano Román, de matar a Jordi, y así no volver a verlo más, en horas de la mañana, en la televisión. Los sicarios aplicaron, también con los disparos en la cabeza de Jordi, su línea de trabajo. 

“Una  característica  infaltable  en  el  fenómeno  del  sicariato  es  la manera  de  eliminar  a  sus  objetivos,  normalmente  los  disparos van direccionados a  la cabeza de  la víctima, esto porque es una de  las áreas más  delicadas del  cuerpo humano,  lugar  donde  se alberga  el  cerebro  y  opera  el  sistema  nervioso  central,  lo  cual aumenta  las  posibilidades  de  que  al  impactar  en  ese  punto  la persona  no  sobreviva,  esto  es  lo  que  en  medos  policiales  se conoce como el tiro de gracia”. (11)

Una vez los sicarios hicieron el trabajo encargado por Adriano con respecto a Jordi, desaparecieron del lugar. Al actuar así, dieron continuación a su modo operandi.

“También  hay  que  mencionar  que  por  lo  general  es  imposible ubicar a  los  sicarios en el  lugar de  los hechos, esto porque una vez que ultimaron a la víctima emprenden la huída planificada lo cual hace que  las  investigaciones policiales encuentren grandes obstáculos.” (12)

El precio establecido, en un principio, por los sicarios para matar a Jordi, fue de RD$2, 500,000.00, pero Adriano Román, consideró esa suma muy elevada, y finalmente acordó con los ejecutores pagarles RD$1,500,000.00. Los sicarios tienen sus tarifas dependiendo a quién van a matar:

“El precio que se cobra por ejecutar una operación de sicariato depende del tipo de blanco u  objetivo  de que  se  trate, pues eso determina o condiciona el grado de dificultad del trabajo.” (13)

Real y efectivamente, el precio es de la esencia, es la contrapartida de la ejecución del encargo: yo te pago y tú matas.

VIII.- LA INVESTIGACIÓN EN EL CASO DE JORDI. LAS PRUEBAS. TRABAJO DEL MINISTERIO PÚBLICO Y LA POLICÍA. DELICADEZA EN LA OBTENCIÓN DE LAS PRUEBAS EN EL CASO JORDI


El crimen organizado trata de que sus actores no estén al alcance de sanciones penales, buscan todas las formas para no estar ante los jueces. La impunidad es su divisa, además de que, por lo regular, cuenta con buenos abogados expertos en el soborno. De ahí que se precisa rodear los expedientes relacionados con sicariato de la mayor delicadeza en la obtención de las pruebas en su contra.

En el Caso Jordi, los investigadores judiciales y policiales se manejaron con mucha inteligencia y profesionalismo en procura de las pruebas, poniendo siempre por delante el cumplimiento de los procedimientos y el debido proceso conscientes de que cualquier error puede dañar una prueba.

La desesperación nunca ha estado presente en la investigación del Caso Jordi; los pasos que se han dado están justificados por autos emitidos al efecto por autoridades competentes. No se ha violentado norma procesal alguna que pueda ser esgrimida por los imputados en el futuro con posibilidades de éxitos. Se ha logrado que los medios de prueba estén rodeados de toda legitimidad.

En el caso de Jordi, las pruebas que conforman el expediente resisten todas las instancias penales. 

El ministerio público ha hecho, con la colaboración de la policía, un trabajo fino de investigación porque, por su experiencia en los casos de crimen organizado, y en particular la modalidad del sicariato, sabe cómo toman en cuenta los jueces las pruebas en este tipo de criminalidad, en la cual se ha admitido:

“Se insiste en que la prueba es valorada en conjunto, que no hay testimonios más importantes que otros, que no estamos en un sistema de prueba tasada, que la prueba en estos casos debe ser vista de manera global, y que como prueba indiciaria, todas y cada una de las evidencias que existan deben verse de manera concatenada unas con otras, de manera que aunque no exista prueba directa, todas ellas guíen al juzgador a un único resultado, sin dejar duda alguna”. (14)

Para probar las acciones criminales del crimen organizado, y en el caso concreto de sicariato, los investigadores judiciales y policiales tienen que recurrir, necesariamente, a equipos de alta tecnología que les sirven de soportes en la búsqueda de elementos de prueba.

La experiencia práctica en las investigaciones de acciones criminales de sicariato, en otros países sirven de base para enfrentar la criminalidad ante los tribunales, y se revelan medios utilizados para obtener pruebas.

En ningún momento puse en duda que la tentativa de asesinato contra Jordi, había sido encargada por Adriano Román, a una empresa dedicada al crimen organizado. Por más que se me quiso confundir con respecto al móvil de la acción criminal contra Jordi, estaba totalmente convencido de su origen.

En otras oportunidades he dicho, y lo reitero ahora, que la modalidad del crimen por encargo está tomando fuerza en amplios segmentos de la sociedad dominicana, y que si no se enfrenta  ahora el crimen organizado y el sicariato, con el tiempo la situación se va a convertir en una práctica común para darle solución a conflictos de distintas facturas y naturaleza.

Los fenómenos delincuenciales no hacen acto de presencia en un santiamén; ellos se van desarrollando lentamente hasta llegar a convertirse en una actividad habitual. Así ha ocurrido en otros países donde hoy, matar por encargo, por precio o remuneración, es algo cotidiano. 

“Con  el  paso  del  tiempo  este  tipo  de  delincuencia  se  ha  ido  expandiendo y filtrando en los países latinoamericanos, en un inicio como un delito  ligado  al  narcotráfico;  pues  cada  vez  las  organizaciones    de  la  droga han  ido expandiendo sus centros de operaciones y han  ido buscando nuevas  rutas de acceso; sin embargo,  lamentablemente en  la actualidad el sicariato  en  Latinoamérica  se  ha  convertido  en    una    figura  delictiva  que  permite “resolver” aspectos de distinta índole; es decir, los servicios prestados por las bandas  de  sicarios  comenzaron  a  ser  requeridos  y  utilizados  por  otros sectores  de  la  sociedad  ajenos  al  negocio  de  la  droga,  entiéndase “ciudadanos  de  bien”,  que  buscan  acabar  de  manera  rápida  y  segura problemas  que  se  cruzan  en  su  camino,  así  por  ejemplo,  podemos mencionar: problemas personales, problemas entre vecinos, deudas, líos de faldas,  venganzas,  problemas  de  negocios,  inclusive  problemas  familiares, entre otras”.
“Esta tendencia cada vez se hace más evidente,  la  triste realidad es  que    el  “ciudadano  de  bien”,  es  decir,  aquella  persona  media  que  no acostumbra  delinquir  de  forma  habitual  ni  ocasional,    ha  renunciado  a  los medios  o  canales  institucionalizados  que  proporciona  el  Ordenamiento Jurídico para promover y garantizar  la paz social con el  fin de que haya una correcta  convivencia  y  en  su  lugar  se  recurre  a  modelos  paralelos  que evidentemente no son  lícitos para poner  fin a   problemas o diferencias  con los semejantes”.
“Por  eso  no  es  de  extrañar  que  “los  índices  de  violencia  en  los  países latinoamericanos  no  solo  se  han  disparado,  sino  que  también  se  han diversificado,  esto  trae  como  consecuencia  inmediata  la  aparición  de múltiples  enfoques  y  distintas  posiciones  tendientes  a  reparar  y  suplir  las deficiencias  de  los  aparatos  punitivos  del  Estado  y  así  aumentar  las capacidades represivas del Estado y sus fuerzas de seguridad.”
“Debido a  lo anterior  “se  pone  de  moda  una  suerte  de  política  criminal  de  orden simbólico,  las  cuales  pretenden,  en  términos  generales,  un  mejor apertrechamiento  tecnológico  de  la  policía,  una  reducción  de Derechos  del acusado  en  el  proceso  penal, más  facultades  al Ministerio  Público  para  la negociación en este tipo de criminalidad y las siempre crecientes intenciones de  ampliar  el  listado  de  delitos  que  permiten  las  escuchas  telefónicas  y  el empleo  de  otras  herramientas  de investigación  que  lesionan directamente Derechos constitucionales  importantes  en  una  sociedad  cada  vez  más orientada a  la información”, en  términos  generales,  se  busca arribar a  la verdad real de los hechos a cualquier precio, se pone en práctica una serie de medidas  y  reformas  tendientes  a  disminuir  las Garantías  Constitucionales  y Legales  que  deben  privar  en  el  proceso  penal  dentro  de  un  Estado  de Derecho  como una medida desesperada  para  retomar  la  calma  y  sensación de  seguridad  perdida,  todo  esto  siguiendo  la  línea  del  Populismo  Punitivo, esto  conlleva  a  una  peligrosa  funcionalización  del  Derecho  Penal,  cuyo objetivo es alcanzar fines puramente simbólicos, sin que necesariamente sea esta la salida al problema a criterio… en  tanto  el  problema  de  la  seguridad  requiere  de  un tratamiento  integral,  empezando  por  un  planteamiento  distinto  de  las políticas  sociales  del  Estado  y  nunca  en  detrimento  de  las  Garantías  y Derechos  que  asisten  a  todo  ser  humano,  tópico  que  más  adelante retomaremos”.

“Dentro  de  los  países  latinoamericanos  donde  mayor  crecimiento  ha tenido  el  tema  del  sicariato  podemos  mencionar  los  casos  de  México, Venezuela,  Chile,  sin  dejar  de  mencionar  por  supuesto  que  el  país  por excelencia es Colombia,  y que Costa Rica no escapa de esta  realidad, en un inicio  nuestro  país  era  solamente  un  puente  para  pasar  la  droga  a  otros países; sin embargo, actualmente gran cantidad de esa droga  ingresa al país para  quedarse  y  abastecer  un  amplio mercado”.
“En  opinión  de  expertos  lo anterior se debe a que conforme Colombia y México fueron  implementando medidas  drásticas  para  combatir  el  narcotráfico  y  actividades  conexas  las redes criminales  fueron migrando sus centros de operaciones a otros países de la región, lo anterior es conocido como el “efecto globo”.
“De  esta  amarga  realidad  no  escapan  los  países  centroamericanos,  ya que sumado a  los carteles colombianos, muchas de  las organizaciones de  la droga en México han trasladado sus centros de operaciones a Centroamérica debido  a  la  resistencia  y  confrontación  que  les  está  dando  el  gobierno mexicano, esto ha  traído  como  consecuencia un aumento en  los  índices de sicariato en Centroamérica,  sobre  todo  en  países  como  Guatemala,  Costa Rica y Honduras. La presencia de estos grupos  ligados al crimen organizado genera  violencia  e  inseguridad  y  una  gran  preocupación  porque  se  están disparando los índices en materia de asesinatos debido a la guerra que libran los grupos narcos”. (15)

He querido transcribir lo más ampliamente posible las ideas anteriores para que lo mejor de nuestro pueblo comprenda que todavía estamos a tiempo para con detenimiento tomar las medidas legales necesarias, y fortalecimiento del Ministerio Público y la Policía Nacional, para hacerle frente a ese nuevo fenómeno criminal, el sicariato, que el 02 de junio de 2010, llevó dolor, pesar, angustia y desesperación a mí y a toda mi familia. Ojalá el caso de Jordi sea la última obra de una operación del crimen organizado en la modalidad de sicariato. 

IX.- PENETRACIÓN DEL SICARIATO EN EL ESTADO Y EL CASO DE JORDI 


Al examinar con detenimiento el caso del atentado a Jordi, me he formado la clara idea de que, por lo menos en la región norte del país, es el primer caso de una operación típica de crimen organizado por medio de sicarios.

Adriano Román, como revela hoy el expediente que está ahora en los tribunales, contrató a una empresa del crimen al frente de la cual estaba una persona con los mecanismos necesarios para cumplir tareas de matar por encargo. Francisco Carela Castro, principal ejecutivo de la compañía encargada para matar a Jordi, cuenta con todo un equipo humano y tecnológico para cumplir con los deseos de aquellos que buscan resolver asuntos o diferencias eliminando a sus adversarios dándoles muerte por encargo.

El grupo al servicio del señor Carela Castro, cumple en forma armoniosa sus tareas, con la relevancia de que la mayoría de los integrantes tiene incidencia en organismos sensitivos  de inteligencia del Estado lo que les permite tener a su disposición y alcance equipos de alta tecnología no disponibles para particulares o civiles.

Por la incidencia y penetración en el aparato estatal, de la empresa contratada para matar a Jordi, no fue fácil descubrir a sus autores; estos conocían los movimientos de Jordi antes, durante y después de la tentativa de asesinato, como se pone de manifiesto por el hecho del 2 de Junio, y las reiteraciones de querer matarlo nuevamente el 4 y 6 de  noviembre del 2010, primero en su residencia y luego en un supermercado de Santiago.

Como he explicado en otra parte de este escrito, los sicarios antes de atacar a Jordi el 2 de Junio del 2010, ya conocían con detalles todo lo relacionado con su persona, modo de vida, rutina, relacionados, etc., y estas informaciones no fueron obtenidas al azar, se hizo un trabajo de rastreo, de inteligencia, utilizando equipo y personal activo de la Policía Nacional.

El caso de mi hijo Jordi, solamente puede servir de experiencia a lo mejor de nuestro pueblo si se asimila esa tentativa de asesinato como algo que no debe continuar como práctica delincuencial.

He aquí lo expuesto en el trabajo de tesis, al cual ya hemos hecho referencia,  sobre sicariato y crimen organizado donde se destaca cómo esa modalidad criminal se infiltra en el Estado, así como otras características de esa delincuencia: 

“La característica fundamental del crimen organizado es que penetra todas las estructuras del Estado. De alguna manera se da una relación de simbiosis entre estas redes criminales y los diferentes aparatos que conforman el Estado, se da una coexistencia nociva, pues cada vez son más los funcionarios públicos que ceden ante la tentación y se dejan corromper a cambio de favores que permitan o faciliten la continuidad de la actividad delictiva. En términos generales podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que la delincuencia organizada se nutre o se sirve del Estado, un claro ejemplo de la anterior es que grandes redes criminales han llegado a financiar campañas políticas, por ejemplo, en Italia, Colombia, México, entre otros casos”.
“Otra característica importante de este tipo de criminalidad es que quiebra el estereotipo del delincuente habitual, es decir, aquel delincuente que normalmente anda sucio, mal vestido, mal comido, es mal hablado, entre otras, por el contrario, este tipo de delincuente se caracteriza por tener un status económico muy alto que le permite llevar un muy buen nivel de vida”.
“Una tercera característica es que estos grupos delincuenciales se caracterizan por actuar con unos altísimos niveles de violencia y se rigen por códigos de conducta muy estrictos con castigos severos que tienen la función de aleccionar a futuro y tener un efecto ejemplarizante para los demás miembros”.
“Otro aspecto importante es que los altos mandos de estas redes carecen de identidad, en el sentido que para las autoridades judiciales es casi misión imposible identificar plenamente a quienes tienen el mando de la estructura”.
“Como característica también debemos mencionar que al lado de estas redes criminales se genera como consecuencia necesaria otro tipo de delincuencia menor”.
“Y por último debemos mencionar como característica de este tipo de delincuencia que según la experiencia en diferentes partes del mundo la mejor manera de atacar a este tipo de redes es golpeando la parte económica, es ahí donde más les duele, en tanto el fin último es el lucro”.
“Según la opinión de expertos en la materia consultados para la presente investigación como lo son, por ejemplo, el señor Gerardo Castaing, el señor Francisco Dall´anese y el señor Osvaldo Henderson está demostrado que la mejor manera de atacar la delincuencia organizada es cortando el flujo o ingreso de dinero producto de la misma actividad delictiva, en el tanto el fin primordial no es delinquir sino el ánimo de lucro”.
“Es claro que si bien podemos encontrar múltiples definiciones, lo cierto es que en la mayoría existe una base común, así por ejemplo, podemos apreciar que se requiere un conjunto de individuos, no basta que sea un solo sujeto, se requiere de un periodo largo de actuación; es decir, que perdure por cierto lapso al menos, que se obtenga un beneficio producto de la actividad que se realiza al margen de la ley, lo cual es el fin primordial en este tipo de delincuencia, otro elemento común es que exista toda una distribución de funciones, pero además, que evidencie una estructura, disciplina y jerarquía interna; es decir, el funcionamiento empresarial”. (16) 

Debo de precisar que al hacer este trabajo no persigo, en modo alguno, sembrar temor en la conciencia de los mejores hombres y mujeres del país; simplemente estoy exponiendo una situación dramática vivida y que no quiero ver reeditada en ningún hogar dominicano. Mi sufrimiento y dolor no se lo quiero transmitir a ninguna familia dominicana. Que el de Jordi sirva, pura y simplemente, como algo que no debe ocurrir jamás. 

X.- LOS PRIMEROS INDICIOS EN EL CASO JORDI. CAMPAÑA PARA CONTAMINAR LA INVESTIGACIÓN. GESTIONES EN BUSCA DE PRUEBAS: LA FISCALIA, LA POLICÍA Y YO. RESULTADOS. LEGISLAR PARA EL FUTURO


Al momento de ocurrir la tentativa de asesinato contra Jordi, fue unánime la opinión de que había sido obra criminal de Adriano Román, por la participación de Jordi como abogado de Miguelina Llaverías. Pero, precisamente, Adriano y sus asesores, con la finalidad de contaminar la investigación y confundir a la opinión pública, difundieron la especie de que el móvil había sido por motivos pasionales.

Como abogado de profesión y mi incidencia en el área penal, sabía que no resultaría fácil descubrir a los sicarios que actuaron contra mi hijo Jordi, por encargo de Adriano.

Aunque confiaba en los investigadores judiciales y policiales, a diario recibía el látigo de la difamación contra Jordi, contra mi familia y contra mí personalmente. Pero la verdad camina sola, el tiempo fue mi mejor aliado, la mentira fue derrotada.

Para que se comprenda que la dificultad para investigar y descubrir el accionar de los sicarios no es cuestión de niños, voy a citar lo siguiente:    

“Cuando hablamos de limitaciones en la Administración de Justicia relacionadas con el  sicariato  como forma de delincuencia organizada, definitivamente debemos referirnos a la facilidad o  dificultad que enfrenta tanto el Ministerio Público como la Policía Judicial cuando investigan  este tipo de casos y de qué manera se logra formalizar la investigación llevándola a juicio por medio de una acusación. Evidentemente no existe texto alguno al que se pueda recurrir en ese sentido, pues espacialmente nos limitamos a la situación de nuestro país, que nos demuestre  o diga cuáles son taxativamente dichas limitaciones, razón por la cual se debe, a partir de diálogos y entrevistas con fiscales,  jefes del Organismo de Investigación Judicial  y  otras  autoridades en la materia,  así como la revisión de casos “sonados”, por así decirlo, para descifrar cuáles son los principales obstáculos que pueden darse a la hora de abordar estos procesos”.
“En primer lugar se debe indicar que las circunstancias que rodean este tipo de hechos representan serias dificultades para investigarlos, pues se trata de una o varias personas, que llegan en un vehículo automotor, una motocicleta generalmente, y ejecutan a la víctima,  huyendo de manera muy rápida del lugar de los hechos, dejando ocasionalmente como evidencia y dependiendo del arma utilizada, los casquillos, con los cuales se podría intentar probar con qué tipo de arma se cometió el delito,  pero nada más. De ahí en adelante, incluso  se pueden tener videos y testigos presenciales del suceso, pero los mismos sólo describirán  algo genérico; a saber, una motocicleta de determinado color y dos sujetos con casco, esta descripción podría calzar con mil y una motocicletas con rasgos similares que circulan en  las calles en ese mismo momento”.
“En otras palabras, este tipo de delito se comete siempre procurando la impunidad, en nuestra  opinión es el delito que busca la impunidad por excelencia,  todos  los autores de un  tipo penal generalmente la buscaran, pero en estos casos, la estructura, el planeamiento y la organización de  las personas que montan el plan,  la distribución  funcional y el  codominio  del  hecho hacen que se deba investigar a muchas  personas, por lo cual la atención del órgano que investigue se puede atomizar y verse dispersa en el intento de encontrar una vía de seguimiento de los hechos que lo lleve a una conclusión que le brinde certeza sobre el suceso para así poder acusar”. (17)  

En el caso de Jordi, en un principio los investigadores judiciales y policiales solamente tenían como indicios de pruebas la persona de Jordi con dos (2) disparos en su cabeza, los casquillos recogidos en el lugar del atentado, la jeepeta de Jordi con los orificios en los vidrios por donde penetraron los tiros, la persona de Randy Ortiz que, en compañía de un transeúnte por el lugar del hecho, trasladó a Jordi a la clínica, aunque, al poco rato, apareció la motocicleta y otros objetos pertenecientes a los sicarios.

Personalmente conté con la total solidaridad y colaboración de decenas de personas que me suministraron valiosas informaciones, videos, etc., los cuales puse en manos de los investigadores. Pero en verdad, los ejecutores de Jordi creían, en un principio, que nunca iban a caer en manos de la justicia, como finalmente se logró, comprobándose que entre el cielo y la tierra no hay nada oculto. 

En el Caso de Jordi se demostró que: “en materia de sicariato podemos concluir que en este tipo de casos en virtud de las circunstancias especiales que los caracterizan viene a jugar un papel de suma importancia la prueba indiciaria, lo cual es comprensible, en tanto el modus operandi del sicario es bastante complejo, ello dificulta la investigación del caso en general…”.  

El día que se conozca el Caso Jordi ante la jurisdicción de juicio, lo mejor de nuestro país se va dar cuenta del trabajo realizado por el Ministerio Público y por el equipo de oficiales que la jefatura actual de la Policía Nacional puso para dar con los responsables del Caso Jordi.

Tengo la creencia, partiendo de la experiencia vivida en el caso de mi hijo Jordi, que con el tiempo, más temprano que tarde, ante el desarrollo del sicariato, se va a tener que legislar para hacer más efectivo el trabajo de las autoridades que investigan los casos de crimen organizado. Por ejemplo, las ubicaciones y rastreos de teléfonos fijos y móviles, muchas veces resultan determinantes para descubrir las acciones criminales que, como la de los sicarios, se torna muchas veces sumamente difícil.

XI.- EL CASO JORDI Y LOS INTERESES QUE SE MUEVEN. LAS PRUEBAS Y MI CONFIANZA EN LA JUSTICIA. ELEMENTOS DE PRUEBA EN EL CASO JORDI Y DECISIONES EN OTROS PAISES


Los hechos son los hechos y no se derriten. En las sociedades humanas nadie está solo; hasta los más perversos cuentan con aliados que se identifican con sus causas sin importar los dañinos que sean.

Tener dinero genera aliados. La mercancía dinero abre muchas puertas y, como se ha dicho, hasta los corazones, y aquel que tiene dinero para hacer maldades sabe dónde los pone, en cuáles manos los coloca. 
Sé de todos los intereses, de las personas físicas, de los organismos públicos y privados que se movieron para hacer posible la tentativa de asesinato contra Jordi, y de igual manera sé que a favor de los criminales que trabajaron para matar a Jordi se van a poner en tensión personas que deben favores a los asesinos porque les han hecho trabajos sucios, han recibido aportes económicos y, otros, que aunque no trabajaron en el operativo para matar a Jordi, son integrantes de la compañía presidida por Francisco Carela Castro.  

Pero por encima de todo, en el Caso Jordi, desde el punto de vista legal y judicial, confío en las pruebas que conforman el expediente, la firmeza del Ministerio Público, el talento de los abogados que trabajan en el caso y, fundamentalmente, en lo que ha sido el servicio judicial en Santiago, donde aún cuando en una época la justicia fue la cenicienta de las instituciones, los jueces de Santiago se mantuvieron al margen de toda crítica nociva.  

La sociedad dominicana, a nivel judicial, no puede esperar que los autores de la tentativa de asesinato contra Jordi, en su generalidad, tranquilamente van a confesar su participación en la acción criminal, aunque algunos de ellos han reconocido su participación. 

Confiamos, fundamentalmente, en las pruebas,  en la honestidad, seriedad y capacidad de los jueces que han de conocer del expediente del Caso Jordi.

En razón de que nuestro derecho está organizado bajo el sistema probatorio, los elementos de pruebas y el análisis que de ellos hagan los jueces, será determinante a la hora de emitir un fallo. 

En el Caso Jordi, hoy existen pruebas directas que comprometen la responsabilidad penal de los imputados, y a lo mejor de otras personas que todavía no figuran en el expediente, y que hacen posible una sanción penal fuerte.

En otros países, en casos del crimen organizado, los jueces se emplean a fondo para descubrir y hacer relucir la verdad de los hechos, recurriendo a profundos análisis tomando en consideración indicios y concursos de circunstancias, así como otros factores que contribuyeron al hecho ilícito. Así, por ejemplo, se ha establecido:  

“El  sustento  de  un  fallo  condenatorio  en  indicios  variados,  graves  y  unívocos,  es  absolutamente  válido  y  por  ello,  no  implica  falta  de motivación, el hecho de que no existan testigos o documentos que den fe de ciertos  aspectos,  sino  que  estos  más  bien  se  extraigan  de  un  análisis concatenado de  los elementos probatorios. En el  caso particular  se aprecia, que  la  prueba  evacuada  soporta  con  suficiencia  las  conclusiones  a  las  que arribó  el  a  quo  y  en  ese  tanto,  la  exigencia  de  prueba  directa  no  viene  al caso.” (18)

Reitero, que en el caso de Jordi, por el delicado trabajo efectuado por los investigadores judiciales y policiales, el expediente es abundante en pruebas directas con las cuales los tribunales tendrán buenas fuentes desde donde partir para emitir sus criterios y fallos sólidos.

XII.- DIFICULTADES EN LA INVESTIGACIÓN EN LOS CASOS DE SICARIATO.  MI PARTICIPACIÓN EN EL CASO JORDI. TRABAJO DEL MINISTERIO PÚBLICO E INCONVENIENTES EN EL CASO JORDI


El estado emocional que he vivido desde el instante que tuve conocimiento de la tentativa de asesinato contra Jordi, solamente lo saben la Licencia Yeni Berenice Reynoso, y sus ayudantes, y los diferentes oficiales policiales que han mantenido comunicación permanente conmigo. Me he dedicado por entero a mover y remover todo, a tocar todas las puertas privadas y oficiales en busca de la más mínima o amplia información que pueda ser útil como medio de prueba, primero para descubrir a los asesinos, sin importar el papel desempeñado para materializar el asesinato contra mi hijo Jordi, y segundo, para hacer cada vez más y más sólido el expediente y la acusación.

La magistrada Yeni Berenice Reynoso, a quien en mi vida solamente una vez había visto personalmente antes del atentado a Jordi, se ha convertido en mi gran aliada en todo el curso de la investigación. Le tengo total confianza en su trabajo, por su seriedad, capacidad, laboriosidad y franqueza. Nunca he sentido que me dice una cosa por otra.

Con el caso de Jordi, he aprendido lo difícil que resulta para el Ministerio Público y la Policía Nacional, investigar y descubrir las operaciones ejecutadas por los sicarios.

Soy el testigo más directo, y puedo dar testimonio, de que la fiscalía de Santiago ha mantenido, entre otros casos, en atención permanente el caso de Jordi. 

Hasta en los momentos más difíciles del proceso de investigación, la fiscalía de Santiago mantuvo su fe y confianza en que el caso se iba a descubrir pronto, y ese estado de animo me lo transmitía a mí, y si por una u otra razón el ritmo de las investigaciones bajaban, Yeni me lo hacía saber; siempre me ha sido franca.

Con el tiempo he aprendido lo difícil que resulta la investigación del crimen por encargo, es una madeja sumamente difícil de desenredar. Así como es complicado el trabajo que ejecutan los sicarios, porque es la obra de varias personas con funciones diferentes para lograr un fin común, también lo es el descubrirlo.

He aquí un análisis doctrinal de los inconvenientes que tiene el Ministerio Público para investigar la criminalidad ligada al sicariato. Veamos:

“Otra limitante para la investigación de un caso de homicidio calificado por promesa remuneratoria en relación con crimen organizado, la tenemos en la estructura de dicho homicidio en sí, en otras palabras la estructura piramidal. Esta estructura hace que se busque no a uno, sino a varios sujetos responsables de cometer el crimen”.
“En estos casos se presentan al menos 3 personas, quienes de común acuerdo se asocian con el fin de acabar con la vida de otra persona a cambio de un beneficio  económico o material, un autor intelectual que tiene la necesidad de acabar con la vida de la víctima pero no lo quiere hacer el mismo, o bien no puede, que es el que paga o promete el  beneficio a cambio de matar, un intermediario que se encarga de conseguir a las personas que se harán cargo de matar efectivamente a  la víctima y un autor material que será el que reciba  el  beneficio  económico luego de haber ejecutado a la persona a la que se le encargó matar. Entonces podemos observar que, al menos, existen 3 sujetos que son autores del  homicidio”.
“Debe recordarse que al tener todos, sean 3 o más personas, el codominio funcional del  hecho,  si eventualmente son encontrados responsables serán condenados en condición de autores, porque sin la conducta de tan sólo uno de ellos, el homicidio no podría haberse consumado,  es el criterio que tiene hasta el día de hoy la jurisprudencia de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica”.
“Establecer la pirámide o estructura en estos casos para acusar, es realmente una  tarea muy difícil, pues en muchos casos los extremos de la pirámide no se conocen,  ni  el  autor  material  tiene relación alguna con la víctima, de hecho este escenario es el ideal para el sicario, que  evita todo contacto personal anterior a la ejecución del hecho con la persona a la que se le encomendó matar. También se da el caso de que existan varios intermediarios; o sea, existe  el  que se pone de acuerdo con el  autor intelectual  para conseguir a los sicarios, pero este a su  vez puede que se comunique con otro intermediario si el primero no posee los medios para conseguir a los homicidas, o bien se puede dar el caso  también de que uno de  los  sicarios es el que ejecuta, otro consigue las armas, otro el transporte, otro se encarga de seguir a la víctima  tiempo antes para conocer su rutina y en ella ubicar el momento en el que se encuentre más  indefensa”.
“Como se puede observar este tipo de homicidio es un delito planeado muy cuidadosamente,  abarcando a una pluralidad de sospechosos, es muy distinto a un homicidio cometido en estado de emoción violenta en el cual las pruebas sobran, porque se tiene a un imputado, se tiene el arma, se tiene el motivo y se  tiene a  la víctima, es por esto que  la  investigación se hace muy difícil,  pues  prácticamente  solo  se  tiene  como  prueba  directa  al  cadáver,  a partir  de él  se debe elaborar  una  victimología  y  la  ya mencionada  autopsia psicológica”.
“La investigación debe ir dirigida a averiguar quién pudo haber querido que la víctima fuese asesinada, para esto además de lo ya mencionado se necesita de trabajo de campo, análisis médicos, rastreos telefónicos de al menos seis ó siete meses antes de la  fecha del suceso e intervenciones telefónicas, para estos dos últimos métodos se necesita, por  lo menos al día de hoy, la orden de un juez, circunstancia que el Ministerio Público y  la Policía Judicial en ocasiones consideran que es una limitación, pues se ven atados de manos mientras no tengan esa autorización, ya que de no ser así esa prueba sería espuria y no puede ser aceptada como prueba legal en un proceso penal. Vemos así como el tiempo es una de las mayores limitaciones, pues a criterio de la Fiscalía General de la República si en cuarenta y ocho horas no hay ni un solo indicio o ni una sola prueba que, al menos, brinde una posible línea de investigación en un caso de sicariato, sería casi imposible establecer lo que sucedió  con claridad”. (19)

Todo aquel que tenga la posibilidad de leer el expediente del caso de Jordi, una vez haga un análisis de las citas antes indicadas se dará cuenta que las mismas cuadran perfectamente con el operativo llevado a cabo por la compañía que se encargó de matar a Jordi.

Debo confesar que al leer las aludidas citas, y por conocer todas las interioridades del expediente de mi hijo Jordi, quedé totalmente sorprendido de la coincidencia entre lo narrado y lo que real y efectivamente sucedió en el caso de Jordi.

Mentalmente me he trasladado a las circunstancias que rodearon el Caso Jordi, y siento que estoy objetivamente viendo la voluntad de Adriano Román transmitida a Franklin Reynoso, y éste a Engels Carela, y siguiendo la cadena, éste llevando al ánimo de Francisco Carela Castro, el encargo de Adriano de matar a Jordi, y Carela Castro instruyendo a José Bianney García y Rafael Erazo Serrano –Popolo-, para que en el data crédito busquen los datos de Jordi, y finalmente a Carela Castro encargando a Roberto Zabala para que busque a los sicarios Candy Caminero Rodríguez y Arturo Ferreras del Castillo –Moreno-, quienes se encargarían de materializar la voluntad de Adriano de matar a Jordi. 

Lo antes expuesto es, en sí, los operativos que rodearon el Caso Jordi: uno que quiere acabar con la vida de otro, Adriano, pero no lo quiere hacer él mismo, que es quien paga; dos (2) intermediarios, Franklin y Engels, que se encargan de buscar las personas que harán el operativo; Francisco Carela Castro, que organiza y busca el contacto, a Roberto Zabala y éste se encarga de buscar a los ejecutores sicarios Candy Caminero Rodríguez y Arturo Ferreras del Castillo –Moreno-.

Cada una de las personas antes indicadas hicieron posible la tentativa de asesinato contra Jordi: el que pagó el crimen, los intermediarios y finalmente quien se involucra en busca de los que van a facilitar la identificación de Jordi, los que han de sustraer el motor, y el grupo que estará en Santiago el 02 de junio de 2010, para matar a Jordi: Roberto Zabala, Candy Caminero Rodríguez y Arturo Ferreras del Castillo –Moreno-.

Mientras tanto, Adriano Román, esperaba tranquilamente en Rafey la noticia por la cual él había pagado: mataron a Jordi.    

XIII.- EL SICARIATO Y SU INFLUENCIA DE MIEDO EN LA SOCIEDAD. EL CASO DE JORDI EN MI FAMILIA. ENFRENTAR EL SICARIATO CON FIRMEZA COMPROMISO DE LA SOCIEDAD Y EL ESTADO


En el caso específico de Jordi, aspiro a que se haga justicia, no solamente porque se ha lesionado a uno de mis hijos, sino también porque he dedicado la mayor parte de mi existencia a luchar para que aquí impere la justicia en todos los ordenes, además de que si la sociedad ve que no se le aplicó la ley a los que quisieron asesinar a Jordi, se va a seguir afianzando la idea de que hay que hacer justicia con las propias manos, o encargar a otro para que la haga por encargo, lo que vendría a justificar el sicariato, algo que no se puede aceptar bajo ningún concepto.

Si no hubiera creído en la justicia, ante el atentado a Jordi, hubiera buscado una pistola, o contrato sicarios, para ejecutar a los que quisieron quitarle la vida a mi hijo. Pero no, he procedido como persona civilizada, libre de odios y rencores, confiado en que se hará justicia.

En lugar de actuar como en estos momentos están procediendo algunos de mis conciudadanos, haciendo justicia directa con los linchamientos, con paciencia voy a esperar el desarrollo del proceso judicial contra los que quisieron asesinar a Jordi, como esperé, sin desesperarme, que se hiciera la investigación, sin presionar ni al Ministerio Público ni a la Policía Nacional.

Si aquellos que hemos hecho pequeños aportes al desarrollo de las instituciones, ante un ataque de la delincuencia que nos afecta directamente, actuamos por la libre, ojo por ojo, diente por diente, con semejante proceder conspiramos contra lo positivo de nuestras actuaciones, y mandamos un mensaje negativo a las presentes y futura generaciones que son las que tienen como misión y compromiso histórico construir un nuevo país, con instituciones confiables y sólidas.

Mi familia, que con el caso de Jordi ha sido víctima del sicariato, no alberga temor ni odio, pero tampoco está indiferente. Se mantiene alerta y, como siempre, unida, en espera de cómo continuarán las investigaciones y, finalmente, la decisión de los tribunales.

El sicariato es una modalidad criminal que requiere la presencia firme de las fuerzas motrices, económicas, cívicas y sociales de la sociedad, y una voluntad política desde las alturas del poder que envíe un mensaje de no miedo, no tolerancia ni complicidad con el crimen organizado.

Me voy a permitir destacar el criterio expuesto por dos abogados, en la tesis reiteradamente citada en este trabajo, de cómo incide negativamente el sicariato en el seno de la sociedad:       

“La reacción de la gente con respecto al sicariato, puede verse en dos planos; a saber, en un primer plano se tiene el factor miedo. El  bombardeo  mediático que se genera cuando sucede un hecho de esta índole es impresionante, y la  palabra “sicario” se vuelve cada vez más constante en los medios”.
“Cuando la gente se ve tan asustada y los medios le presentan reiteradamente noticias sobre el tema y les exponen con qué facilidad ocurren estos homicidios, es lógico que al momento de darse un hecho de este tipo nadie quiera jugarse la vida sirviendo de testigo sobre algún aspecto del caso, entonces esto genera dificultades a la hora de investigar estos homicidios, y en casos tan complejos es peor aún, tanto para efectos de defensa como acusatorios”.
“Cabe señalar, sobre el tema del miedo, que este puede darse no sólo en la población en  general, sino también en los estrados judiciales…”.
“Por otro lado, la segunda vertiente o el segundo plano sobre esta dificultad radica en la cultura  de muerte, que significa la pérdida paulatina de la sensibilidad por la vida humana, a causa  de que los problemas entre las personas se arreglen matándonos unos a otros… Entonces este concepto nos lleva a  pensar que las personas, al perder esta sensibilidad, modifican su escala de valores, en el sentido de que anteponen su interés personal al valor o bien jurídico más preciado que es la vida”.
“Así las cosas, la gente pierde su confianza en el Sistema de Administración de Justicia y empieza a tomar la Justicia por sus propias manos, o toman la Justicia pagándole o prometiéndole un beneficio a otra persona para que se encargue de “cobrar” o “ajustar cuentas”. O sea, si una mujer, por ejemplo, necesita que su ex cónyuge le pague la pensión alimentaria que le debe desde hace un mes, no se dirige al Juzgado para que se dicte el apremio corporal del demandado, sino que se  dirige hacia el “matón a sueldo” le paga determinada suma de dinero para que ubique al padre  de sus hijos, y le quiebre un brazo o una pierna, de esta manera el sujeto demandado, muy probablemente irá a pagar lo que debe”.
“El ejemplo anterior dista mucho de lo que consideramos que es sicariato como forma de delincuencia organizada; es decir, profesional, pero es funcional y apropiado para entender el concepto de cultura de muerte”.
“Para pasar del supuesto que se expone en el mismo ejemplo anterior a matar a una persona  por razones personales sólo hay un paso, y en este caso pareciera ser el precio que se cobre  por el “trabajo”. La relación de este punto con las limitaciones a la investigación de un caso de sicariato es que si las personas se acostumbran a que exista con regularidad este tipo de homicidio, empezarán a verlo con normalidad, tal y como por mucho tiempo se pudo haber visto como algo cotidiano el manejar en estado de ebriedad, y esto dará pie a que no  sólo no  se denuncie sino que sienta agrado por esa manera de arreglar los problemas (aunque nada estaría más  lejos realmente del verdadero significado de la palabra arreglar) y hagan de eso una actividad de uso común”. (20).

Las cuestiones de especie antes citadas sirven como reflexión para nuestro pueblo que todavía está a tiempo para hacerle frente con éxitos al sicariato.

Nada de miedo, nada de indiferencia, nada de complicidad con la criminalidad. Solamente tenemos un país nuestro, aquí donde vivimos, y este es el que tenemos que hacer habitable con seguridad para todos y todas, y rechazar la criminalidad venga de donde venga, sea en la persona de mi hijo Jordi o de cualquier otro habitante de esta tierra, sin importar color, o ubicación social.

Santiago de los Caballeros,
12 de junio de 2014

Índice de Orientación
  1. FUENTE: TESIS: “EL SICARIATO EN COSTA RICA COMO UNA FORMA DE DELINCUENCIA ORGANIZADA, ENFOQUE JURIDICO PENAL EN RELACION CON EL ORDENAMIENTO JURIDICO COSTARRICENSE Y POSIBLES PROPUESTAS”. PÁG. NO.38.   
  2. FUENTE: IDEM. PÁGS. NOS.38 Y 39.  
  3. FUENTE: IDEM. PÁG. NO.5.
  4. FUENTE: IDEM. PÁGS. NO.7 Y 8.
  5. FUENTE: IDEM Págs. 38, 39 y 40.
  6. FUENTE: IDEM. PÁGS. NO. 8 Y 9.
  7. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  8. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  9. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  10. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  11. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  12. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  13. FUENTE: IDEM. Pág. No.20.
  14. FUENTE: IDEM. Pág. No.48.
  15. FUENTE: IDEM. Págs. Nos.17 y 18.
  16. FUENTE: IDEM. Pág. No.15. 
  17. FUENTE: IDEM. Págs. Nos.61 y 62.
  18. FUENTE: IDEM. Pág. 45.
  19. FUENTE: IDEM. Págs. Nos.64 y 65.
  20. FUENTE: IDEM. Págs. 63 y 64.