viernes, junio 06, 2014

Justo castigo al odio


¿Qué ser ése,  qué desalmado, cómo hablar de matar a una persona, así, por una perversa, cruel e incomprensible auto satisfacción? ¿Cómo ordena un acto de destrucción de una vida joven, con la misma maldad que lo condujo a atentar contra su propia compañera, cobardemente, también por encargo. Ese engendro que merece el castigo condigno, con la mayor contundencia. Una sanción, que si bien no debe ser vengativa, sea ejemplar ante tanto daño y sufrimiento que ha llevado al seno de una familia trabajadora, honrada, que lo ha dado todo por los más altos valores de la sociedad: la familia Veras de Santiago.