lunes, junio 30, 2014

Ante una decisión, un día 2


José Jordi Veras Rodríguez
Sólo Dios es capaz de abrir o cerrar esas puertas que nadie más puede ante la adversidad y los obstáculos que otros te colocan, esperando que tu no tengas la fortaleza ni la persistencia de seguir adelante a pesar de todo.  Sin embargo, así como un día 2 de junio pero del año 2010, tuve al perder la vida y El supo sacarme de la fosa de la muerte y ha podido como enviando un Su mensaje, ha permitido que en el mismo mes de junio, pero del año en curso, 2014, haya podido dictarse sentencia en contra de los que atentaron contra nuestra vida.  Asimismo, ha permitido, que un 2 de julio de este 2014, precisamente cuando se cumplen, cuarenta y nueve meses del atentado, asimismo, se haya podido pautar la lectura íntegra de la sentencia en la que se verificarán  las motivaciones de los juzgadores.
    
Ante tanta Gracia del Todopoderoso, sumado a tanta solidaridad y apoyo de toda índole y formas, siempre habrá valido la pena haber soportado, resistido y luchado ante cualquier ignominia y deslealtades de las que se nos presentaron durante el proceso.
    
No puedo dejar de seguir dando gracias en nombre mi familia y el propio, ante tanta solidaridad y apoyo mostrado en las salas de audiencias, desde la Preliminar hasta el juicio de fondo, tanto de los medios de comunicación, periodistas, comunicadores, reporteros y camarógrafos, que aún quedan y que hacen un trabajo objetivo y veraz. Así como de amigos, amigas, familiares, seres queridos y personas del pueblo, que  a pesar de no conocerlos,  se identificaron el caso como propio.

A cuarenta y nueve meses, del atentado, se dará la lectura íntegra de una decisión, cuyo proceso para llegar a ella, se postergó más de tres años, por la mezquindad, deslealtad y perversidad combinada, de imputados y defensores.  Sin embargo, Gracias al Todopoderoso porque nos dio el empeño y la perseverancia para que familia y abogados pudiéramos resistir a todo prejuicio. 
   
 Ejemplos de todo esto cuanto he dicho, en cuanto a la solidaridad, expresados en artículos y correos, como el del periodista Carlos Manuel Estrella, que expresó en su columna, Puntos y Picas, lo siguiente: “Después de 48 meses del intento de asesinato contra Jordi Veras Rodríguez, más de 30 audiencias y decenas de aplazamientos por argucias del cerebro de la trama, Adriano Román, y sus defensores, se logró condenar al grupo criminal en primera instancia”.   “Esto se califica como “logro” y victoria para defensores del estado de derecho y respeto a la institucionalidad, soportes de la vida democrática, además de que la sentencia a 30, 20 y 10 años a los imputados satisface expectativas de opinión pública”.
    
Expresa además, el indicado articulista y periodista: “La víctima y su familia han recibido merecido respaldo de la comunidad. La conclusión del caso en primer grado es prueba de su persistencia, firmeza y confianza en el sistema judicial que quedó evidenciado, también, como vulnerable ante travesuras procedimentales de los malvados”.  “La condena es mensaje contundente al sicariato y trae al tapete la necesidad de cambios legislativos para castigar la autoría intelectual y establecer el cúmulo de penas”. 
   
 Asimismo, las palabras de un gran amigo de la niñez, que envió por medio de un correo electrónico a uno de nuestros abogados, y me reservo el nombre, porque no he tenido autorización para divulgarlo.                  

El mismo dice así: “Hola José Lorenzo, Una vez un maestro me dijo que las cosas importantes se escriben y no quiero dejar pasar esta oportunidad sin escribirte”.
   
 “Quiero felicitarte por tener el valor, el coraje, la sabiduría, la paciencia y la determinación de defender a Jordi en el juicio que finalmente culminó”.
   
 “En mis pocas asistencias a las audiencias no salía de mi asombro al ver las diabluras que hacían los abogados de la defensa y todos los obstáculos que se inventaban.  No podía entender cómo  se perdía tanto tiempo esperando a una abogada en el baño, o con hambre, o por enfermedad...”   No entiendo como abogados se prestan a dar falsos testimonios, a decir ante un tribunal que sólo recuerdan el asesinato de Julio César y que luego pueda salir como si nada!!”  “Es muy difícil imaginar la frustración y el trabajo que pasa una familia común buscando justicia”.
    
“Sigue expresando el amigo en su correo: “Este juicio me da esperanza, me hace volver a creer en un sistema judicial…”.
   
 “Para mí, la Justicia es algo básico, intuitivo, de instinto, es la base para que una sociedad funcione correctamente y pueda progresar, es dar a cada quien lo que le corresponde, es algo que está por encima de nosotros, diría que hasta se mezcla con lo divino!” 
    
“Gracias por demostrar que se todavía se pueden hacer las cosas bien, que se puede defender a alguien sin inventar, sin dañar, simplemente con la verdad. Gracias por hacer justicia!”. 
    
SI bien lo transcrito, son palabras de un amigo de infancia de uno de mis hermanos, que creció viendo lo que en el hogar de Carmen Teresa Rodríguez y Ramón Antonio (Negro) Veras, se impartía y se vivía; son la fiel expresión también, de un ciudadano cualquiera de este país, que al igual que muchos más, vieron y ven en este caso, su caso.  Vieron en esta decisión, una esperanza y logro, en contra del crimen organizado y la delincuencia, fenómenos que cada día necesitamos enfrentar como nación y no ver las cosas como individuales.  
    
Cuando vemos, leemos, palpamos o sentimos apoyos de esta naturaleza y muchos más que no cabrían en uno ni dos artículos es para decir, que hay esperanza y que no todo está perdido en este país. Que son los más, las dominicanas y dominicanos, que creen en el respeto y la dignidad de los hombres y  mujeres que conviven en una sociedad.  Que no todos están metidos en un mismo saco de la deslealtad, difamación y las bellaquerías, propias de mentes retorcidas y disfuncionales.  Que no todo está lleno de malagradecidos y prejuiciados, sino que existen quienes se levantan ante todo eso y se superan y muestran su gran valor y principios como seres humanos.
    
Ante esta decisión precisamente que está pautada para leerse en su forma íntegra, este dos de julio, cuando también se cumplen cuarenta y nueve meses de nuestro atentado; bien vale la pena seguir luchando, a pesar de que los imputados, en particular Adriano Román, hayan tomado la decisión de buscar eliminarnos, él y sus colaboradores que le auxilian en el exterior; tendrán que hacerlo con todo aquel o aquella que desean algo mejor para sus hijos e hijas y que no están dispuestos a permitir, que una o varias  personas, puedan poner de rodillas a un país  o a lo mejor de este pueblo, solamente porque manejan dinero destinado para matar.   No somos ni nos consideramos valientes, pero sí con el concepto claro de lo que es cumplir con una responsabilidad y un papel en esta sociedad, mantener que se haga justicia en este caso y que permanezca el ejemplo para bien de esta sociedad, que tanto lo necesita.  Esta decisión y sentencia es de  lo mejor del pueblo dominicano.