lunes, junio 30, 2014

Ante una decisión, un día 2


José Jordi Veras Rodríguez
Sólo Dios es capaz de abrir o cerrar esas puertas que nadie más puede ante la adversidad y los obstáculos que otros te colocan, esperando que tu no tengas la fortaleza ni la persistencia de seguir adelante a pesar de todo.  Sin embargo, así como un día 2 de junio pero del año 2010, tuve al perder la vida y El supo sacarme de la fosa de la muerte y ha podido como enviando un Su mensaje, ha permitido que en el mismo mes de junio, pero del año en curso, 2014, haya podido dictarse sentencia en contra de los que atentaron contra nuestra vida.  Asimismo, ha permitido, que un 2 de julio de este 2014, precisamente cuando se cumplen, cuarenta y nueve meses del atentado, asimismo, se haya podido pautar la lectura íntegra de la sentencia en la que se verificarán  las motivaciones de los juzgadores.
    
Ante tanta Gracia del Todopoderoso, sumado a tanta solidaridad y apoyo de toda índole y formas, siempre habrá valido la pena haber soportado, resistido y luchado ante cualquier ignominia y deslealtades de las que se nos presentaron durante el proceso.
    
No puedo dejar de seguir dando gracias en nombre mi familia y el propio, ante tanta solidaridad y apoyo mostrado en las salas de audiencias, desde la Preliminar hasta el juicio de fondo, tanto de los medios de comunicación, periodistas, comunicadores, reporteros y camarógrafos, que aún quedan y que hacen un trabajo objetivo y veraz. Así como de amigos, amigas, familiares, seres queridos y personas del pueblo, que  a pesar de no conocerlos,  se identificaron el caso como propio.

A cuarenta y nueve meses, del atentado, se dará la lectura íntegra de una decisión, cuyo proceso para llegar a ella, se postergó más de tres años, por la mezquindad, deslealtad y perversidad combinada, de imputados y defensores.  Sin embargo, Gracias al Todopoderoso porque nos dio el empeño y la perseverancia para que familia y abogados pudiéramos resistir a todo prejuicio. 
   
 Ejemplos de todo esto cuanto he dicho, en cuanto a la solidaridad, expresados en artículos y correos, como el del periodista Carlos Manuel Estrella, que expresó en su columna, Puntos y Picas, lo siguiente: “Después de 48 meses del intento de asesinato contra Jordi Veras Rodríguez, más de 30 audiencias y decenas de aplazamientos por argucias del cerebro de la trama, Adriano Román, y sus defensores, se logró condenar al grupo criminal en primera instancia”.   “Esto se califica como “logro” y victoria para defensores del estado de derecho y respeto a la institucionalidad, soportes de la vida democrática, además de que la sentencia a 30, 20 y 10 años a los imputados satisface expectativas de opinión pública”.
    
Expresa además, el indicado articulista y periodista: “La víctima y su familia han recibido merecido respaldo de la comunidad. La conclusión del caso en primer grado es prueba de su persistencia, firmeza y confianza en el sistema judicial que quedó evidenciado, también, como vulnerable ante travesuras procedimentales de los malvados”.  “La condena es mensaje contundente al sicariato y trae al tapete la necesidad de cambios legislativos para castigar la autoría intelectual y establecer el cúmulo de penas”. 
   
 Asimismo, las palabras de un gran amigo de la niñez, que envió por medio de un correo electrónico a uno de nuestros abogados, y me reservo el nombre, porque no he tenido autorización para divulgarlo.                  

El mismo dice así: “Hola José Lorenzo, Una vez un maestro me dijo que las cosas importantes se escriben y no quiero dejar pasar esta oportunidad sin escribirte”.
   
 “Quiero felicitarte por tener el valor, el coraje, la sabiduría, la paciencia y la determinación de defender a Jordi en el juicio que finalmente culminó”.
   
 “En mis pocas asistencias a las audiencias no salía de mi asombro al ver las diabluras que hacían los abogados de la defensa y todos los obstáculos que se inventaban.  No podía entender cómo  se perdía tanto tiempo esperando a una abogada en el baño, o con hambre, o por enfermedad...”   No entiendo como abogados se prestan a dar falsos testimonios, a decir ante un tribunal que sólo recuerdan el asesinato de Julio César y que luego pueda salir como si nada!!”  “Es muy difícil imaginar la frustración y el trabajo que pasa una familia común buscando justicia”.
    
“Sigue expresando el amigo en su correo: “Este juicio me da esperanza, me hace volver a creer en un sistema judicial…”.
   
 “Para mí, la Justicia es algo básico, intuitivo, de instinto, es la base para que una sociedad funcione correctamente y pueda progresar, es dar a cada quien lo que le corresponde, es algo que está por encima de nosotros, diría que hasta se mezcla con lo divino!” 
    
“Gracias por demostrar que se todavía se pueden hacer las cosas bien, que se puede defender a alguien sin inventar, sin dañar, simplemente con la verdad. Gracias por hacer justicia!”. 
    
SI bien lo transcrito, son palabras de un amigo de infancia de uno de mis hermanos, que creció viendo lo que en el hogar de Carmen Teresa Rodríguez y Ramón Antonio (Negro) Veras, se impartía y se vivía; son la fiel expresión también, de un ciudadano cualquiera de este país, que al igual que muchos más, vieron y ven en este caso, su caso.  Vieron en esta decisión, una esperanza y logro, en contra del crimen organizado y la delincuencia, fenómenos que cada día necesitamos enfrentar como nación y no ver las cosas como individuales.  
    
Cuando vemos, leemos, palpamos o sentimos apoyos de esta naturaleza y muchos más que no cabrían en uno ni dos artículos es para decir, que hay esperanza y que no todo está perdido en este país. Que son los más, las dominicanas y dominicanos, que creen en el respeto y la dignidad de los hombres y  mujeres que conviven en una sociedad.  Que no todos están metidos en un mismo saco de la deslealtad, difamación y las bellaquerías, propias de mentes retorcidas y disfuncionales.  Que no todo está lleno de malagradecidos y prejuiciados, sino que existen quienes se levantan ante todo eso y se superan y muestran su gran valor y principios como seres humanos.
    
Ante esta decisión precisamente que está pautada para leerse en su forma íntegra, este dos de julio, cuando también se cumplen cuarenta y nueve meses de nuestro atentado; bien vale la pena seguir luchando, a pesar de que los imputados, en particular Adriano Román, hayan tomado la decisión de buscar eliminarnos, él y sus colaboradores que le auxilian en el exterior; tendrán que hacerlo con todo aquel o aquella que desean algo mejor para sus hijos e hijas y que no están dispuestos a permitir, que una o varias  personas, puedan poner de rodillas a un país  o a lo mejor de este pueblo, solamente porque manejan dinero destinado para matar.   No somos ni nos consideramos valientes, pero sí con el concepto claro de lo que es cumplir con una responsabilidad y un papel en esta sociedad, mantener que se haga justicia en este caso y que permanezca el ejemplo para bien de esta sociedad, que tanto lo necesita.  Esta decisión y sentencia es de  lo mejor del pueblo dominicano.

Calígula 1, 2 Y 3


Chiqui Vicioso
En sus memorias, publicadas en el 2004, tituladas Crónicas, el legendario cantautor Bob Dylan, parafrasea al poeta norteamericano Archibald MacLeish, cuando hace una reflexión sobre el mal. “Sé que existe el mal en el mundo, un mal esencial, no lo opuesto del bien,… algo para lo cual el bien en sí mismo es una irrelevancia”. Y, luego reflexiona: “Yo también sé que hay algo en el mundo, alguien si se prefiere, que tiene como propósito el mal…por eso vemos naciones… sin causa aparente, entrar en decadencia”.

Estas reflexiones del poeta cantautor se encarnaron en un taller de exorcismo al que asistí con unas amigas solo para confirmar lo que ya sabía: el mal es real, el infierno está entre nosotros y actúa siempre. Y que permanentemente entramos en contacto con personas que representan ese mal, y que lo practican a diario, es el caso del Calígula de Santiago, Adriano Román, condenado a 20 años encontrado culpable de mandar a Jordi Veras.

En un reportaje sobre este personaje, la periodista Sara Pérez nos hace un recuento de sus imputaciones: 1975, violación de una niña de once años; 1978, violación de otra niña de doce años; presunto asesinato de su padre Narciso Román; intento de asesinato con ácido del Diablo de su hermano Pablo; secuestro, tortura, y contratación de un hombre para que violara a su ex esposa Miguelina Llaverías mientras tomaba fotos. Casi desprendimiento de los senos, de la madre de sus cuatro hijos, con un alicate; su abandono desnuda y torturada en una calle. Es el atentado contra Jordi el que finalmente logró que lo condenaran, porque del ataque a Llaverías lo liberó su entonces abogado Vincho Castillo.

El segundo Calígula, hoy disfrutando de una prisión de poca seguridad por el veredicto de una jueza, que supongo no tiene hijos, es Mario José Arredondo Llenas y cito el reportaje del Día, del 7 de noviembre del 2013: “El 4 de mayo de 1996, el primo hermano, del niño José Rafael Llenas Aybar, (doce años), lo mató de 34 puñaladas, después de haberlo sodomizado durante años. Este le dijo a su cómplice Moliné Rodríguez: “Tu te vas a parar a mi lado y verás esta vaina”. “Y lo apuñaló por la espalda, le clavó la punta del cuchillo en la nuca y después le cortó la yugular”. Los psiquiatras dijeron que debía estar preso por lo menos treinta años y aún así no es seguro que no vuelva a sodomizar y matar.

Sobre el Calígula 3, abogado Julio Cepeda Ureña, recientemente liberado, hablaré en un próximo artículo.

"El caso Jordi es un ejemplo de coordinación en el sistema"


La sentencia en que se condena a los responsables de atentar contra la vida del abogado Jordi Veras a penas de reclusión de 10, 20 y 30 años, es el ejemplo de lo que se puede lograr cuando los actores del sistema de justicia logran coordinarse entre ellos.

Así lo define la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, quien destaca el excelente trabajo de la Policía Nacional, de cuyas filas salieron más de 30 agentes por su vinculación al caso; así como la buena labor de los fiscales, y el trabajo mancomunado que realizaron ambos estamentos.

La coordinación se dio esta vez, dice la Fiscal, para quien el caso Jordi ha constituido uno de sus grandes retos de investigación. Pero la magistrada no deja de reconocer que la sentencia llegó cuatro años después y que, bajo la máxima judicial de que "una justicia tardía no es justicia", ese tiempo debe servir de reflexión sobre las debilidades del sistema, y para que todos sus actores se sienten a tratar de solucionarlas.

Antes de fallar el caso Jordi, ordenado desde la cárcel de Rafey por el recluso Adriano Román, según la sentencia condenatoria, el Juzgado de Primera Instancia de Santiago debió ordenar más de 30 aplazamientos.

La Fiscal señala que esa mora judicial no se da sólo en este caso, que se conoció públicamente porque se trataba del hijo del prestigioso abogado de Santiago, Negro Veras; sino que es un "abuso" que se comete con muchos 'Juan Pérez'.

"¿Por culpa de los jueces? No. Yo diría que todos somos co-responsables de esa situación. Ahora, lo que nosotros no podemos seguir buscando quién es el culpable... Lo importante no es que se pongan de acuerdo en que hay problemas, sino en cuáles son las soluciones para resolver esto", comenta recordando un editorial de Diario Libre en ese sentido.

Reynoso admite que los investigadores han cometido el error de preocuparse más por cumplir con el procedimiento que en alcanzar sus objetivos.

"Nosotros no utilizamos la tecnología para gestionar una mejor justicia y en el caso Jordi, las partes tienen sus derechos y el mismo Código lo estable, pero, el sistema no puede permitir que las partes re-victimicen a aquel que ha sido víctima ya de un delito, para garantizar un no derecho", plantea.

La Fiscal del Distrito Nacional reconoce que la sociedad dominicana tiene serias inquietudes con el sistema de justicia, incluido el Ministerio Público, e insiste en que, por eso, hay que repensarla.

sábado, junio 28, 2014

Hechos que duelen


El relato de la madre del menor secuestrado en Santo Domingo, Eddy Junior Luna, es espeluznante. Durante 23 días sus captores lo sometieron a toda clase de torturas sicológicas y amenazas, mientras sus padres recibían llamadas de negociación para liberar al adolescente.

El pasado 17 de junio, 2014, el país estuvo atento a la sentencia que dictaría el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Santiago contra los implicados en el intento de asesinato contra el abogado y comunicador Jordi Veras, hecho que conmovió a la comunidad nacional al ver como sicarios son capaces de quitarle la vida a un ser humano para luego recibir una cantidad de dinero por la acción consumada.

Estos dos hechos, de una lista larga que conocemos, nos hablan claramente de hasta donde el crimen organizado va echando raíces en este querido pueblo dominicano. Ante estas acciones sólo las veíamos en películas y en otras realidades latinoamericanas, europeas o norteamericanas, pero hoy el dolor y la incertidumbre tocan nuestras puertas.

No esperemos a que este mal, el de la descomposición social, sea más profundo. Evitemos que el entierro y olvido de los valores por algunos malos dominicanos convierta esta tierra en un espacio inhabitable.Todos podemos aportar para evitar que así suceda, y saber que es urgente la tolerancia cero contra todos los que hacen de la ley un relajo que sólo sirve para aplicarla a los más pobres y anónimos, y en esta tarea el Poder Judicial tiene un gran reto.

No se puede seguir viendo en las calles, gozando de libertad, a personas que han ofendido y herido a esta sociedad. Estos deben pagar por el daño cometido. Nunca nos cansaremos de repetirlo, la impunidad y la complicidad no pueden seguir siendo los fieles aliados de malhechores y delincuentes.
El pueblo dominicano reclama, exige y anhela la paz.

viernes, junio 27, 2014

Corpus Christi, familia Veras Rodríguez y Loma Miranda


SANTIAGO.-Horas antes de llevar a cabo la tradicional Procesión de Jueves Corpus por las calles de Santiago de los Caballeros en este año 2014 para recordarnos a los cristianos católicos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, la cual se simboliza en la comunión con la exposición del Santísimo, que se realizó por primera vez en el año 1447 por las calles de Roma. Ante se realizó internamente en el año 1311 en los templos católicos autorizado por el Papa Clemente V.
    
El cuerpo de Cristo el cual tomamos a través de la comunión, nos recuerda al Señor y la religiosa Juliana, quien impulsó la celebración de esta fiesta en 1208 y se realiza por primera vez en 1246 en Bélgica por autorización del papa Urbano IV y en el 1264 se imparte la burla papal “Transeuturus Hoc Mundu” autorizando a Santo Tomás de Aquino a confeccionar el himno y las reglas de esta fiesta dedicada al Señor Jesucristo.
     
Horas antes de que el pastor y guía de la Iglesia Católica en Santiago su eminencia Monseñor Ramón de la Rosa y Carpio iniciara su procesión y misa multitudinaria para dar la oportunidad a aquellos que se han alejado o no reconocen al Señor, nos recuerda la grandeza del Señor Jesucristo lo cual se evidencia con la condena horas antes de la Eucaristía a quienes intentaron matar a Jordi Veras, así como la declaración del Senado declarando a Loma Miranda como “Parque Nacional”.
    
 El Periódico Camino de la Conferencia del Episcopado Dominicano a través de su columna “…andando”  nos dice que no todo está perdido y la sociedad siente en verdad respiro sin importar el poder político o económico que puedan intentar contra la evolución de este pueblo, pues como muy bien señala la columna no podrán seguir humillando a este pueblo porque todavía hay esperanza, aquellos que han tratado de manejar la justicia a través del poder económico, jamás podrán.
       
Jesucristo fue condenado pasando por una dolorosa pasión y muerte hasta su resurrección hace mas de 2000 años historia que se repite cada día y en cada injusticia que se comete en la humanidad, en Santiago lo hemos vivido no solo con la familia Veras Rodríguez y en especial Jordi y su familia nuclear esposa e hijos quien ha sido colaborador de este medio por más de 15 años al igual que su padre el abogado Ramón Antonio “Negro” Veras.
    
 Lo mismo ha ocurrido con la declaración de Loma Miranda como “Parque Nacional” por la Cámara de Diputados y su presidente Abel Martínez y el Senado de la República por iniciativa del ingeniero Euclides Sánchez, naturalmente todos coincidimos de que esta ha sido una decisión del pueblo, la iglesia católica con el obispo de La Vega a la  cabeza Mons. Antonio Camilo González y el apoyo del resto de los obispos de la Conferencia del Episcopado Dominicano, lo cual nos confirma lo que dice Camino en su columna ...andando que no todo está perdido, ,aunque no nos parece correcto que el Senado cambie tan fácil de postura aunque sabemos que la mayoría de los mismos están con el pueblo.
     
 Así como los católicos nos congregamos alrededor del Señor para  seguir su camino, la verdad y la vida, los dominicanos debemos estar alerta para que no  se repitan injusticia como la cometida con esta familia que siempre se ha entregado a los mejores intereses  de esta nación y el mundo y en particular para que los  recursos naturales no sean depredado por intereses que poco o nada tienen que ver con esta nación tan cristiana como Israel. Aquí se cumple la lectura del domingo XII del tiempo ordinario cuando dice: “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo” y esto parece estar haciendo el pueblo dominicano.

El autor es especialista en Psicología, Psiquiatría y Geriatría.

miércoles, junio 25, 2014

El Doctor Bernardo Jiménez y su sicario Engels


Sara Pérez
Como es de por más conocido, el martes 17 de junio del 2014, el Primer Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santiago, dictó una sentencia condenatoria contra el potentado Adriano Román, quien ha salido indemne de la mayor parte de la chorrera de crímenes en la que toda su vida ha estado involucrado.

Es apenas en los últimos años que se ha visto obligado a dar la cara por sus crímenes y eso solo ha sido en dos de los últimos asesinatos que ha ordenado y de los que se tienen noticias.

La condena se expandió hasta el sexteto de sicarios y representantes de sicarios que  ejecutó -fallidamente- el plan de Román de asesinar al abogado Jordi Veras, contratando para ello los servicios de un señor llamado Francisco Carela Castro, que a pesar de su primordial protagonismo en los hechos, recibió la penalidad mas leve (10 años) y mantiene hasta el día de hoy, un perfil envuelto en brumas y que en las audiencias habría pasado completamente desapercibido, de tan discreto, a no ser por los destellos dorados -delatores- que se desprendían de los detalles en metal de sus costosas gafas de Cartier.

Por cierto, que no se por qué las revistas de sociales no incluyen una sección especializada en la alta moda, que lleva a los tribunales cierto tipo de acusados.

Los atuendos de diseño exclusivo de las chicas de Figueroa Agosto, merecieron algunos titulares, pero ni a las más veteranas cronistas dedicadas a las reseñas del buen gusto, se les ha ocurrido ir a cubrir entre sicarios, los desfiles de correas de Hermés, zapatos Gucci, camisas de Prada y pantalones de Armani. Pero ese es otro tema.

El intento de asesinato surgió por la sed de venganza de Adriano, tanto contra Jordi, como contra el padre de éste, el doctor Ramón Antonio Veras, quienes incurrieron en la ira volcánica de Adriano, porque representaron ante la justicia a varias de las víctimas de éste, destacando a doña Miguelina Llaverías, en un caso cuyas horripilantes incidencias y múltiples capítulos son de público conocimiento.

La sentencia contra los integrantes de la pandilla de criminales fue recibida con alivio por gran parte de la sociedad dominicana, que por cuatro años presenció cómo los cuartos de Adriano Román, le permitían a éste y a sus cómplices -incluyendo varios leguleyos que debían estar más presos que los propios sicarios- burlarse del sufrimiento terrible de un profesional irreprochable, de una familia conmocionada por la tragedia y, de paso, de un país completo, al poner en evidencia cuánto puede resbalar la justicia entre las viscosidades del dinero y de las mafias que proliferan al interior de la policía y entre los pasillos de los tribunales.

Y no es que la sentencia fuera todo lo drástica y ejemplar que debió ser. El caso no llevó a los estrados a todos los que formaban -y forman- parte de la red criminal. Muchos temas fundamentales no fueron ni mencionados, como la responsabilidad institucional de la Policía, de los organismos de seguridad y de la justicia misma, en esta clase de delitos. La sentencia ni siquiera consigue reponer en su totalidad los gastos económicos en los que ha incurrido la víctima, pero ya un par de los abogados de los condenados, han anunciado que apelarán.

El  Doctor Bernardo Jiménez, defensor público del imputado Engels Carela Castro, condenado a 20 años por el caso de Miguelina Llaverías y a 20 más, por la tentativa de asesinato a Jordi Veras, ha manifestado que procederá a recurrir en apelación la sentencia que condenó a su defendido en el último de estos casos, alegando que su representado es “inocente” y que la sentencia en su contra fue “una decisión amañada y un mamotreto jurídico”.

En realidad, el Doctor Jiménez  parecer estar un poco confundido. A pesar de los exitosos esfuerzos por obstruir y prorrogar el juicio y de las no tan exitosas conjuras delictivas para destruir -y robar- pruebas, la responsabilidad de su defendido en el crimen fue probada sin dudas razonables y sin dejar cabos sueltos, tal y como fue probada también su culpabilidad en el caso anterior, por el se encuentra preso.

Sin embargo, tal vez serían muy recomendables y convenientes las apelaciones, si estas no solo las hicieran los insuficientemente penalizados; sino también los insuficientemente compensados y los insuficientemente desagraviados.

Según se estableció en el juicio, Engels Carela Castro fue la persona que impulsó a Franklin Reynoso a ponerse a la orden de  Adriano Román, en la contratación del equipo de sicarios que atentó contra la vida de Jordi Veras.

¿Cómo se estableció esto? Veamos: Primero, el también imputado Franklin Reynoso Moronta, quien compartía celda con Engels Carela, hizo una confesión voluntaria en presencia de su abogado.

Podría resumir esas declaraciones en un par docenas de palabras, pero me voy a permitir hacer una cita mas extensa, porque me parece un gran aporte para la cultura general del país, conocer ese subsuelo donde se habla de secuestrar, “lamberse” y “chapear” gente, como quien habla de arrancar una mata de lechuga.

En esas declaraciones, que forman parte del interrogatorio practicado por la entonces Fiscal de Santiago, Jenny Berenice Reynoso, el señor Franklin explica que:

“Engels Carela sabía que Adriano Román y yo nos decíamos hasta compadre por lo que me dice: -Franklin, dile a Adriano Román, como él vive pensando en eso, que si él quiere mandar a hacer cualquier tipo de trabajo, es decir de matar gentes, tú tienes las gentes que hacen cualquier tipo de trabajo de chapiar gente.

El es un viejo enfermo, maniático, por lo que yo fui donde Adriano Román y le dije que yo tenía unos amigos que mataban gentes, hacían secuestros, cualquier tipo de trabajo, entonces Román me contestó ¿Qué gente son esas, son profesionales, son militares, son buenos? Yo le contesto que si y por instrucciones de Engels Carela le digo que eran un coronel y un mayor, entonces Adriano Román dijo que bien, de acuerdo.

Luego pasan como 20 días y Adriano Román me jala y me pregunta, Oye, de los amigotes tuyos, que me dijiste que hacen el trabajo, ¿realmente son buenos? Yo le dije que si, pero en realidad no era yo que tenia las gentes para hacer el trabajo, era Engels Carela. Adriano Román me dice “yo tengo un enemigo. Quiero mandar a hacer un trabajo con las gentes tuyas, quiero sacar a ese hombre del medio, sin él yo salgo mas fácil”. No me dijo el nombre ahí y me jaló para el patio y ahí me dijo que se llamaba Jordi, que si mis amigos eran buenos,  que investigaran primero sus movimientos, entonces yo voy donde Engels Carela y le digo que Adriano Román quería que mataran a Jordi y entonces Engels Carela me dijo yo lo conozco, ese es el abogado que fue contrario a nosotros en el caso, qué bueno, porque por él (Jordi Veras), en parte, yo estoy condenado a 20 años…”

En ese mismo testimonio, Reynoso pone en conocimiento de la entonces fiscal una serie de datos que coincidieron con las piezas de la investigación en curso y que eran de su conocimiento exclusivo, lo que probó la verosimilitud del declarante.

El señor Reynoso mantuvo esa versión de los hechos mientras estuvo preso en Moca, alejado de la zona de influencias directas y las presiones no muy cariñosas de Adriano Román y de los hermanos Carela.

Sin embargo, cuando Reynoso, que había confesado todo voluntariamente y en presencia de su abogado, fue traído nuevamente de la cárcel de Moca a Santiago, a la Cárcel de Rafey, que es el castillo feudal de Adriano, donde todos  – tanto presos como “vigilantes”- forman parte de la servidumbre de este último, no se sabe a causa de cuáles circunstancias, maquinaciones, amenazas, presiones o sobornos, el imputado se retractó de sus declaraciones y donde dijo digo, dijo Diego y donde dijo Diego dijo digo.

En conclusión, el acusado se desmintió a sí mismo, con varios inconvenientes para él. Su confesión original no sólo fue hecha en frente de la fiscal, que como integrante del Ministerio Público es parte acusatoria y del doctor Ramón Antonio Veras, que en su condición de padre de Jordi es parte interesada y del propio abogado del reo; sino que había un cuarto testigo, que en su categoría de investigador policial, no pertenecía ni al banquillo de los acusados, ni al banquillo de los acusadores: el ex-coronel de la Policía Nacional José Rafael Méndez Taveras. Ese oficial es el segundo elemento en el establecimiento de las responsabilidades de Engels en la conjura.

La admisión voluntaria de Reynoso fue declarada inviable, aunque debió retenerse como prueba; pero esto último no resultó necesario, porque el relevante testimonio del oficial Méndez sí mantuvo su validez y uniendo los datos de ese testimonio,  con el resto de las pruebas, el “mapeo” de llamadas, las grabaciones de los involucrados discutiendo sus planes de asesinato, los regateos por el precio del “servicio”, la reconstrucción documentada y probada de los pasos de los sicarios y la confesión del coordinador general del proyecto, Francisco Carela Castro, constituyeron un Jaque Mate, no solo para Adriano, sino para los otros seis, incluyendo y destacando a Engels Carela.

En su testimonio, cuya grabación y trascripción consta en el expediente, Méndez Taveras confirma que Engels Carela, en representación de su hermano Francisco Carela, envió a Franklin Reynoso donde Adriano Román a ofrecer los sicarios, a discutir precios, a promocionar la “profesionalidad” de los matarifes y luego también mandó una prueba de su “eficiencia”: Todos los datos de Jordi, sacados de Datacrédito  y un informe sobre sus movimientos.

Engels, además fue el artífice de la grabación de la conversación entre Franklin Reynoso y Adriano Román y también fue Engels, quien puso en manos de su hermano dicha grabación, en una salida a un hospital.

Como podrá comprobar el Doctor Bernardo Jiménez, si se toma la molestia de examinar el expediente y las pruebas materiales del caso, esa fue la grabación que acabó en las muy desinfectadas manos de un reputado malabarista llamado doctor Carlos Balcácer, quien por feliz casualidad para él, solo participó en el juicio como testigo.

En el curso del proceso se estableció que Francisco Carela, hermano de Engels, dirigía el combo de sicarios, mientras este último contribuía con la empresa familiar, ubicando posibles clientes y promocionando el menú de servicios a la carta, que incluía desde “lamberse” o “chapear” personas, hasta hacer secuestros, grabar y chantajear visitantes de moteles y otros platillos de similar naturaleza.

Definitivamente, creo que para la sociedad dominicana sería muy fructífera la presentación de apelaciones, no tanto por parte de los inculpados, sino especialmente por parte de la víctima, ya que no es poco lo que falta por saber sobre quiénes son esos hermanos Carela.

En tanto, hagamos votos para que la Corte de Apelación ya se haya hecho una idea de los peligros que supone mantener juntos a los integrantes de esa organización criminal en una misma cárcel, dirigida y controlada por Adriano, quien no tiene nada qué perder y a quien le quedan muchos cuartos por gastar.

Puntos... y Picas


Carlos Manuel Estrella
Después de 48 meses del intento de asesinato contra Jordi Veras Rodríguez, más de 30 audiencias y decenas de aplazamientos por argucias del cerebro de la trama, Adriano Román, y sus defensores, se logró condenar al grupo criminal en primera instancia.

Esto se califica como “logro” y victoria para defensores del estado de derecho y respeto a la institucionalidad, soportes de la vida democrática, además de que la sentencia a 30, 20 y 10 años a los imputados satisface expectativas de opinión pública.

La víctima y su familia han recibido merecido respaldo de la comunidad. La conclusión del caso en primer grado es prueba de su persistencia, firmeza y confianza en el sistema judicial que quedó evidenciado, también, como vulnerable ante travesuras procedimentales de los malvados.

La opinión pública está conforme con el final del juicio de fondo. Ese “logro” es la excepción a la regla en decenas, sino cientos, de casos parecidos cuyas víctimas tienen años reclamando una condena para sus victimarios que son favorecidos con triquiñuelas del sistema para alargar procesos judiciales.

El caso debe servir de ejemplo y llamada de atención en dos vertientes.

Una, la vulnerabilidad judicial ante trucos y argucias de imputados poderosos e inescrupulosos a veces favorecidos por servidores públicos indignos; y dos, la necesidad de agilizar procesos para llegar al fondo y fallar antes que las víctimas desistan por impotencia y cansancio por aplazamientos.

El caso Jordi pudo ser concluido por persistencia familiar, especialmente del padre de la víctima, presión mediática e influencia de sectores extra judiciales, con todo y eso se retrasó mortificantemente, en demostración del poder del malévolo que planificó y financió el crimen.

La condena es mensaje contundente al sicariato y trae al tapete la necesidad de cambios legislativos para castigar la autoría intelectual y establecer el cúmulo de penas.

martes, junio 24, 2014

Mayor fue el apoyo


Entrada al Palacio de Justicia el Martes 17 de Junio 2014
Fue precisamente en el mes de junio, pero del 2014, cuatro años y 15 días del atentado en mi contra por haber cumplido con mi trabajo de forma responsable y ético, que Adriano Rafael Román Román tomó la decisión cómo lo ha hecho en otras oportunidades, de pagar para matar. Fue uno de los que inició lo que hoy es una industria criminal, como es la de sicariato.                        

 De seguir utilizando su dinero y a quien tiene como colaboradores en las afueras, para hacer realidad otro nuevo crimen con ese marbete. Fue el martes 17 próximo pasado, que el país pudo conocer de la sentencia que condenaba a los siete imputados. 
   
Fue precisamente en este mes de junio que Dios decidió que esa decisión debía de conocerse. En la que hubo condenas de 30, 20 y 10 años. Cuánta diosidencia que sólo es capaz de hacerlo el Todopoderoso, que precisamente en el mismo mes en que fui objeto de un atentado y en el cual mi vida se vio en un hilo y que sólo El pudo haber hecho el milagro de sacarme de la fosa de la muerte por encima del objetivo y creencia de los asesinos que era asesinarle y pensarme muerto; se diera como especie de compensación o diciendo: “no estás y ni caminas a solas en este proceso”.
    
Fue precisamente, el pasado martes 17 de los corrientes que el Creador determinó finalizar parte de Su obra, dándose a conocer la sentencia que le daba fin a un juicio de fondo que se extendió por veinticinco audiencias arduas y extenuantes, en las que se puso de manifiesto a dónde puede llegar el vivo deseo del principal imputado Adriano Román y los demás, de evitar ser juzgados y para ello se hicieron acompañar de perversidad y deslealtad procesal de defensores privados y públicos. Sin embargo, ante Dios, no vale poder económico ni tampoco institucional, cuando se quiere jugar con ambos de forma perversa.
    
Estos cuatro años y 15 días que hubo necesidad de transcurrir, entre la fecha del atentado, 2 de junio del 2010, pasando por difamaciones; operaciones; investigaciones; y reenvíos hasta este 17 de junio del 2014. Todo se traduce en tiempo, paciencia, esperanza y fe. No haber caído en la desesperación deseada y buscada por los imputados y sus defensores, sino en la constancia y perseverancia que nos dio la fortaleza de Dios. Es cierto que todo esto resumido, fue el fruto de la maledicencia y de la chicana, utilizando lo más bajo del ser humano. 
  
Si bien es cierto, que todo ese dolor, impotencia, y golpes bajos, fueron un largo camino hasta conseguir esa decisión ya mencionada; mayor fue el apoyo recibido de lo mejor de este pueblo cuando lleno los pasillos, la sala de audiencia y el propio Palacio, para ser testigos de primera mano de que se hiciera justicia esperada y por la que se había luchado desde el mismo día del atentado. Ese calor humano, ese abrazo espiritual de toda una sociedad que esperaba un mensaje de esperanza, por medio de una sentencia ejemplar y todos los comentarios, artículos, editoriales y opiniones que se han generado fruto de ese dictamen; son más que suficientes para señalar que en esta país no todo este perdido y que se vale luchar y que siempre será mucho mejor seguir adelante en este batallar. Que aún falta por seguir defendiendo el derecho y la justicia en contra del crimen organizado y la delincuencia y requiere de no desalentarnos, al contrario, de mirar y asimilar toda esta experiencia, como motivación y no como obstáculo. 
    
Esa decisión cómo establecí ese día, la dedicaba a todas esa víctimas, abogados y no abogados, así como los familiares que perdieron y han perdido seres queridos a manos del sicariato y la delincuencia, en estos últimos cuatro años y que no pudieron sobrevivir a sus atentados. Asimismo, esto es una decisión que merecía esta sociedad como un mensaje de esperanza.
    
La lucha fue ardua y con muchos golpes de los que hubo que reponerse ‎y levantarse en cada desafío. Sin embargo, el apoyo y el sentirte querido por lo mejor de este pueblo, fue mayor y como una especie de bálsamo, ha curado heridas.  
    
Estamos conscientes y lo hemos denunciado, que el condenado Adriano Román buscará llevar a cabo terminar su criminal y perversa obra, y para ello quiere seguir utilizando su dinero para el crimen, esto es un reto para autoridades y el propio sistema penitenciario y judicial ligado a la Ejecución de la Pena, que no deje ni permita privilegios a un interno y varias veces condenado, que su actitud de incontrolable y todopoderoso en el penal, deje de ser una realidad.‎  Entender y estar conscientes que Adriano Rafael Román Román ni los demás imputados, son las víctimas, sino la misma sociedad. Ahora bien, tenerle o sentir temor no es la respuesta para que cada quien enfrente lo que es su labor y su rol, con eso no resolvemos nada, al contrario, le damos de lado al problema y lo hacemos más grave.         

Es asumiendo cada quien su papel y su responsabilidad para enfrentar lo que hoy puede sucederle a cualquiera, sin que ya hoy el crimen del sicariato esté necesariamente ligado con el narco o las drogas, sino que se ha convertido en una industria a la mano de quien tiene dinero para pagar y eliminar a quien deseen solamente por la pura molestia. Y contra esto debemos luchar todos y todas.
   
Seguiremos en este camino elegido por entenderlo correcto y pensando en qué tipo de sociedad y país queremos para nuestros hijos e hijas. Seguiremos con fortaleza sostenida en ese apoyo decidido de lo mejor de la sociedad dominicana, que son los más. Que nuevamente espera, que el crimen no esté por encima del sistema penal ni del orden establecido en este país, llamado República Dominicana. Que no haya necesidad de ver otras víctimas de Adriano Román y sus cómplices, dentro y fuera del penal, para seguir actuando, así como de otros que han visto en el sicariato una solución rápida y cobarde de eliminar a seres humanos de bien. 
    
Siempre valdrá más el apoyo recibido de manos de la solidaridad de todo un pueblo y la unidad para enfrentar un problema y fenómeno social, que el dolor y los golpes recibidos de rufianes, malvados, difamadores y perversos.

domingo, junio 22, 2014

Libertad para difamar


"A esa emisora no doy declaraciones", retumbó la voz de Negro Veras en la sala del tribunal que acababa de dictar sentencia. La negativa la motivó un infundio de un ex policía metido a comunicador, que dijo que Adriano Román entregó RD$50 millones a Negro y Jordi por lo que no habría juicio. Veras pidió a la emisora la grabación, y el director contestó que "se borró", en desprecio a la verdad y en respaldo a la blasfemia, rutinario en ese medio que pierde credibilidad y que no sale de un lío en la justicia.

Sicarios continúan imponiendo terror en caso Jordi Veras


No obstante a que la sentencia condenatoria contra el empresario santiagués Adriano Román y el grupo de sicarios que atentó contra la vida del abogado-comunicador Jordi Veras, en Santiago, constituye una seria advertencia contra el crimen organizado, la familia Veras Rodríguez debe extremar sus medidas de seguridad ante nuevas amenazas contra el joven abogado y su padre.

Adriano Román ha demostrado, con su largo historial delictivo, ser capaz de cualquier cosa, sobre todo ahora que, cual fiera herida, intenta lanzar sus últimos zarpazos, como denunciara el doctor Ramón Antonio -Negro- Veras, padre de Jordi, quien anunció la salida del país de su hijo y familia por seguridad.

La mayor prueba de la peligrosidad de Román es que estando cumpliendo condena por el intento fallido de asesinato contra su ex esposa Miguelina Llaverías, en vez de asumir una actitud de arrepentimiento, contrata a un grupo de facinerosos para ultimar al abogado que logró se hiciera justicia.

Con la segunda sentencia, lograda por Jordi Veras en su contra, el odio y la rabia de Adriano Román se han duplicado y dadas las facilidades que proporciona el dinero y la cantidad de delincuentes que existen en las cárceles y calles de nuestro país, las autoridades deben garantizar la seguridad en torno a la familia Veras Rodríguez.

Ahora viene el proceso de apelación, y pese a los incidentes que en base a trapisondas legales, chantajes y amenazas Román y sus secuaces suelen ejercer, podemos prever que los intentos por cambiar la sentencia condenatoria caerán en el vacío ante la contundencia de las pruebas presentadas y la actitud responsables de la justicia de Santiago.

Describen agresividad de Adriano Román: hirió a otro preso, amenaza autoridades e impone su voluntad


Adriano Rafael Román Román
SANTO DOMINGO (Rep. Dominicana).– Adriano Román Román, condenado por el atentado contra el abogado Jordi Veras Rodríguez, se muestra agresivo en la cárcel de Rafey, en donde llegó a clavar un lapicero a un holandés preso por narcotráfico y a proferir amenazas contra al subdirector de seguridad del penal.

Según el historial sobre su comportamiento, Román Román está preso desde el 18 de enero de 2006, cuando las autoridades lo ingresaron a la cárcel de Rafey por violación al artículo 303-01. Para entonces se le acusaba de agredir y agregar “ácido del diablo” a su hermano Pablo Narciso Román.

Por razones de seguridad, el 19 de enero de 2006, al otro día de su reclusión, se le trasladó al Centro Correccional San Felipe, de Puerto Plata, hasta que el 30 de junio se le retornó a Santiago.

Para finales de 2006, antes de que cumpliera sentencia por el primer arresto, se le acusó de planificar y pagar por el asesinato de Miguelina Llaverías, su exesposa y madre de sus hijos. En 2011 recibió imputaciones similares por el caso de  Veras Rodríguez.

Crismeli Quezada, directora del centro penitenciario de Rafey, notificó a Ysmael Paniagua, coordinador del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria, que el comportamiento de Román Román genera “muchas discusiones”, debido a que el interno “no se adapta a las reglamentaciones que todavía nos rigen”.

Quezada sostiene que, pese que se le impusieron las reglamentaciones del Nuevo Modelo de Gestión Penitenciaria, Román Román “no colabora ni participa en alguna actividad; ya sea de recreación, producción, educación, motivación personal y/o charlas”.

Entre los incidentes violentos que recoge el historial destaca que en 2012 el recluso “provocó un altercado y atacó al también interno Michell George Berdnsen con un lapicero y se lo clavó”.

Berdnsen, según información difundida por la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) en diciembre de 2006, fue detenido con su pareja, Margaretha Post, con 14 paquetes de cocaína que pretendían sacar en su equipaje en un vuelo a Suiza que partiría del aeropuerto de Punta Cana, en Higüey, luego de hacer escala en Puerto Plata.

Tras agredir al extranjero, las autoridades del penal de Rafey llevaron a Román Román al “Área de Readaptación”, pero por la edad y los problemas de salud tuvieron que trasladarlo a la celda de su pabellón.

El informe, expedido a solicitud de 7dias.com.do, explica que en 2012 Román Román “infirió amenazas” contra el subdirector de Seguridad de Rafey, Luis Montás Marichal. Señala que luego, en abril de ese año, el recluso realizó un curso “de perdón y reconciliación”.

El informe sobre los incidentes protagonizados por Román Román indica que el 13 de febrero de 2007 interrumpió el desenvolvimiento del penal, ya que “tardó horas en prepararse” para ser llevado a audiencia. En esa fecha “ofendió de manera verbal y agresiva al entonces supervisor de servicios Ángel Aquino Mejía”.

El 8 de mayo de 2007 Román Román se resistió a que se les esposara para ser traslado a la Clínica Materno Infantil. “Prefirió ser traído nuevamente sin ser chequeado por el doctor”, dice el informe.

El 8 de septiembre de 2008 se le detectó una tarjeta para hacer llamadas telefónicas dentro del periódico que “recibe todas las mañanas”. Los informes califican la reacción del interno como “muy irrespetuosa ante el entonces subdirector de seguridad, Rohel Rosario”.

“En el 2010 fue acusado, de supuestas transacciones de dinero a través de sus abogados con el fin de pagar trabajos realizados”, dice el informe. Añade que “en este caso se tomó la medida de llevar al interno al área destinada para los internos de máxima seguridad por un período de 90 días”.

Relata que el 9 de noviembre de 2011 Román Román destruyó en su celda la documentación de la Fiscalía de Santiago en la que se le notificaban las violaciones por el intento de asesinato de Veras Rodríguez.

El informe de la directora de la cárcel de Rafey describe a Román Román como un recluso que hace imponer su voluntad. Cuenta que en octubre de 2013 y en marzo de este año se resistió a ser atendido en el hospital José María Cabral y Báez donde exhibió un comportamiento “inadecuado”.

Esto llevó a las autoridades a acatar su voluntad y llevarlo al hospital Materno Infantil, en el que prefiere ser atendido y donde estuvo entre el 7 y el 22 de marzo de este año.

sábado, junio 21, 2014

Sobre el caso de Jordi Veras


Los implicados en el atentado criminal contra el abogado y comunicador santiaguero Jordi Veras Rodríguez fueron condenados a 30, 20 y 10 años respectivamente por el Primer Tribunal Colegiado del Departamento Judicial de Santiago. 

La ciudadanía estuvo atenta a este juicio. Recordemos que este hecho ocurrido el 2 de junio de 2010 conmovió a Santiago y el país. Con esta sentencia la sociedad siente un poco de respiro, a la vez que se manda un mensaje positivo a la población de que no todo está perdido, que todavía hay esperanza, y que el mal jamás triunfará sobre el bien. Que no habrá impunidad, no importa el poder político o económico. Que los responsables de hechos criminales no podrán seguir humillando a este pueblo. Nuestro abrazo solidario al Dr. Ramón Antonio Veras -Negro-, a su hijo Jordi, columnista de Camino por más de 15 años, y a todos los que hicieron suya esta causa para que se hiciera justicia.

viernes, junio 20, 2014

El abogado y la ética


Como en todas las profesiones, hay abogados capaces y mediocres, venales e insobornables. A diario se mueven en estrados, y en casos singulares como el de Jordi Veras, los observamos con más detenimiento al ser objeto del escrutinio público. En ese proceso hubo togados, incluidos de la Defensa Pública, que se implicaron en maniobras sospechosas, por lo que están sometidos al Colegio de Abogados, entidad que, al simbolizar la decencia y la ética de la profesión, está obligada a pronunciarse al respecto.

jueves, junio 19, 2014

Se hizo justicia


Orlando Jorge Mera 
El 02 de junio de 2010 será un día inolvidable para el abogado Jordi Veras, pero también para la sociedad dominicana. Esa jornada su vida corrió peligro cuando sicarios intentaron asesinarlo por encargo de un hombre condenado y encarcelado por otros crímenes. Cuatro años y 15 días después, la justicia ha llegado y la verdad ha prevalecido.

A la memoria llegan muchos recuerdos. El más reciente, la entrevista que le hice a Jordi en mi programa Líderes, donde nos relató su testimonio, los momentos de dolor que ha vivido y cómo este caso debe servir de ejemplo para la sociedad dominicana. Jordi sobrevivió para decir basta a la violencia.

En aquella entrevista relataba que sus expectativas eran de una sentencia ejemplar, no por venganza, sino para enviar un mensaje poderoso a la ciudadanía de que estos atentados no deben ni pueden quedar impunes, para erradicar el crimen y los asesinatos, en definitiva, para terminar con el clima de inseguridad que nos arropa.

Aunque los implicados fueron condenados a 10, 20 y 30 años de prisión, es preciso revisar el ordenamiento penal de quienes cumplen ya condenas. Es sencillamente inaceptable que desde la cárcel un hombre sea capaz de orquestar un atentado no solo contra Jordi Veras sino contra Miguelina Llaverías, ex esposa de Adriano Román, víctimas que simbolizan el reino del caos en el que nos hemos sumido como país.

Es hora decir basta. No es posible tener que luchar tanto para buscar la justicia, mientras resulta tan sencillo doblegar la vida de otras personas, con la más absoluta ausencia de respeto. Hoy fue Jordi y Miguelina, ayer fueron Natasha y Suleika; mañana podemos ser nosotros. Nadie le devuelve estos años de dolor y angustia a Jordi Veras, pero su ética, transparencia y altura lo hacen un ciudadano sublime, un hombre que no decidió mirar hacia otro lado mientras el crimen se imponía. Cuatro años más tarde, por fin, se hizo justicia. Un abrazo solidario para Jordi, su padre, el Dr. Negro Veras, y toda su familia.

No a la impunidad


Después de un largo y penoso proceso, en el cual la justicia se veía tan disminuida por la temeridad, arrogancia y triquiñuelas de toda índole para retrasarlo, la justicia dominicana, a través del Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santiago, actuó conforme a la ley, como esperaba la sociedad santiaguera y nacional con la agresión salvaje, el atentado criminal sufrido por el joven profesional Jordi Veras, el 2 de junio de 2010, hace cuatro años.

Podría decirse que el tribunal impartió justicia por el daño a Jordi, pero más aún, por el golpe desconcertante y perturbador al pueblo de Santiago, al estimular la inseguridad y la violencia, al imponer el terror y el miedo. La realidad es que la sentencia no puede resarcir el daño a la humanidad de la víctima y a la secuela de padecimientos que ha debido vivir después de ese infausto acontecimiento. 

Simplemente, ha habido una sanción que para la sociedad representada en la Procuraduría General de la República y de la propia familia, ha sido justa.

Y a decir verdad, el tribunal no tenía más alternativa que condenar a esos señores que ni siquiera merecen ser nombrados. Una familia de abogados, dedicada, firme, que asumió la acusación con gallardía, contribuyó enormemente para que la sociedad no fuese burlada. Lo mismo habría que decir del Ministerio Público, que instrumentó un expediente que debe servir de ejemplo para otros casos que suelen caerse por falta de sustentación. Las evidencias fueron contundentes y hasta dramáticas. La sala solía ser un cuadro de asombro y desgarramiento ante las revelaciones que mostraban a un ser lleno de odio, disponiendo de la vida y de la muerte. Implacable ante un profesional que lo único que hizo fue cumplir con su deber en la defensa de una víctima, precisamente su esposa Miguelina Llaverías.

El momento que vive la República necesita estas condenas, que además de obedecer al sentido de la ley, deben enviar un mensaje a los criminales. Debe servir también de sano estímulo al Poder Judicial. La Nación clama justicia.

Y es que el crimen, nunca jamás, debe quedar impune.

Hora de corregir distorsiones


El Gobierno ha sido llamado a conducirse prontamente a la discusión de un pacto fiscal como oportunidad para conciliar intereses e incrementar sus ingresos. Además, para la generalidad de los ciudadanos que padecen la inequidad de los impuestos indirectos con su sello regresivo, el pacto debería resultar la vía hacia un cambio justiciero. Es tiempo de que el el grueso de las recaudaciones descanse en quienes perciben altas rentas y gran patrimonio. La cúspide de la pirámide económica está más lejos que cerca del alcance de los recaudadores. Abundan exenciones que en pocos casos estimulan el desarrollo y el empleo. Somos, además, un país de alta evasión por incumplimiento de objetivos del sector público. Debería lograrse que un pacto fiscal cambie el panorama.

Se trata de un reto en el que por igual tendrían que ceder terreno los intereses privados de mayor peso en el país y las propias autoridades, pues la concentración entre las partes obligaría al Estado a aceptar compromisos ineludibles de mayor transparencia y buen uso de lo recaudado. Esto supondría el fin de una cultura de fallarle al fisco desde la iniciativa privada, y de tener libertad para gastar desde el poder que algunos defenderían como gatos boca arriba. Pero algo más: las personas y razones sociales que se acogen a las reglas de juego y pagan impuestos regularmente aspirarían con razón a que la ancha franja de negocios informales pase a tributar a plenitud.

Un desagravio a los Veras


Entre el momento del brutal atentado al abogado y comentarista de Santiago Jordi Veras en el 2010 y la obtención hace dos días de una condena contra los supuestos autores que satisface a las víctimas, transcurrió un largo y dramático lapso de retardaciones y entorpecimientos en el marco de debilidades y vicios de áreas judiciales, obstáculos finalmente vencidos al menos en el resultado de la primera instancia.

Tenaz, en medio de la frustración y el dolor por daños irreparables, la familia Veras luchó hasta el final de esta parte del proceso, y seguirá esforzándose por la aplicación de las penas tras haber logrado lo esencial. Si este caso ha de quedar como un hito de triunfo resonante contra el crimen en la República Dominicana, aquellos que lo hicieron posible merecen reconocimiento, dando el mayor crédito por lo obtenido a los abogados Veras, padre e hijo, por no haber cejado en su reclamo de justicia.

Cuando sea Presidente


José Díaz
Jordi y los demás

( I )
A mediados de los años 80s. empecé a estrechar relación con una figura que era símbolo en Santiago y todo el país: Ramón Antonio Veras (Negro). Ya lo conocía porque era a mí a quien correspondía invitar a las figuras que regularmente llevábamos al club “Onésimo Jiménez” de Los Maguises de la calle Salvador Cucurullo, a dar charlas. Negro era uno de los que rara vez se negaba al igual que Julian Serulle.

Creo que he estado en la izquierda política desde antes de nacer, y en medio de la pasantía médica, de 1983 a 1984 pasé por tres poblados y en ellos metí la cuchara en sus problemas, influenciado, además, por la Línea de Masas del PLD que impulsaban los Fiallo: Antinoe y Alberto.

Las visitas a casa de Negro coincidieron con nuestra estadía en el último poblado, que fue Jicomé de Esperanza, y fue allí donde pasé aquella poblada de Abril de 1984 en que por varios días el país se convirtió en un caos. Ocho jóvenes, de los grupos sociales de Jicomé, fueron acusados por el terrateniente de la comunidad de quemar unos almacenes de tabaco, logrando el apoyo de las autoridades y por espacio de cuatro meses fueron perseguidos estos muchachos. Negro fue su abogado, sin cobrar un centavo y con el agravante de que tenía que ir a Mao a los juicios y nunca preguntó si había para la gasolina. Tres de esos jóvenes fueron albergados en su casa en varias ocasiones y en cada una de ellas por varios días. Doña Carmen, la compañera y esposa de don Negro, nos trataba con gran delicadeza y finas atenciones y logré establecer con ella una buena relación aunque en medio de nuestras conversaciones éramos continuamente interrumpidos por un par de carajitos que iban y venían. Uno de ellos era Jordi, que 30 años después ha tenido que enfrentarse a un asunto judicial muy diferente, desligado de la parte política, pero que le ha permitido a don Negro, que lo ha acompañado a cada momento, adentrarse en un campo que requiere otras artes, pero ya de eso y la sentencia estaré escribiendo en la próxima.

Ajititi


José Jáquez
¡Que suenen las sirenas! Brown da 10 días para violar la ley.

El de los 30 años se JORDIó.

¿Que 20 años no es nada? En Rafey es mucho.

Negro, casi damos en el blanco.

Para algunos, el círculo de la pobreza es un negocio redondo.

Corren por las cervezas lágrimas frías que lloran en Bader.

Rayos contra Brown porque quiere prohibir uso de centellas.

Brown tiene un tapón que no le deja fluir las ideas.

El director de AMET quiere hacer bulla prohibiendo las sirenas.

Canción de Roberto Rosario: “Juliana qué mala eres, qué mala eres, Juliana”.

Mucho ojo; la AMET sigue dando palos a ciegas.

Periodistas, la sala de prensa de la DNCD es un palo.

A Diego El Cigala hay que cantarle dos verdades.

Al que inventó el brazalete contra la chikungunya se le fue la mano.

El brazalete es una metida de pata.

Como los AMET no rompen un plato, la tasa de accidentes en moto no baja.

Hay un contrabando de cigarrillos que nos pone a echar humo.

Están en la luna los que quieren que celebremos el Día del Sol.

Celebremos el Mes del Orgullo Gay a vuelo de pájaro.

Las pulseras no le tumban el pulso a la chikungunya.

Llevo a Monchi en mi Interior por lo que le dijo a Vinicito.

Lo que dijo del muro demuestra que Monchi no está pintado en la pared.

Cuando un Castillo se derrumba de nada sirve un muro.

Aunque no tiene la chikungunya, Vinicito entró con mucha fiebre.

Cancelan funcionarios de la Cancillería por razones Morales.

Si las elecciones fueran hoy yo no tendría mañana.

A los que más le conviene un alto al fuego es a los bomberos.

Para tragar en seco: escasez de agua afecta a 80 barrios de la capital.

Con Souffront, sufren los traficantes de cocaína el polvo de la derrota.

Recomiendan no lavar el pollo. Y la carne se me pone de gallina.

“No laven el pollo”, dicen los británicos. Y aquí no decimos ni pío.

Para aquí incautar pericos hay que darles mucha cotorra a las autoridades.

Mucho ojo con la convención: Guido solicita observadores.

¡Qué Chile más picante para España!

A Vice, que ya llegó.

El muro se ha convertido en un paredón para Vinicito.

¿Para qué un muro, si Danilo está como un concreto?

Con la piedra que tiró Danilo se derrumbó el muro.

No han puesto el primer block y ya Vinicito está aislado.

Pongan oído. Descubren orejas no son el punto G de las mujeres.

Adriano Román quedó atrapado en sus propias redes.

Por falta de agua, Jigüey y Valdesia están presas.

Un país no es abierto si cierra calles debido a una visita.

¡Azúcar! Instituto Mocano de la Diabetes cierra por falta de recursos.

¿De dónde viene el mosquito? Por si las moscas.

Hay legisladores que no entienden nada en primera lectura.

Entonces, Wessin Chávez no tuvo males en su gestión de Bienes.

Los rayos x no tienen nombre para los navieros.

Los navieros navegan en privilegios.

Húndeme en el mar de tu boca y te pescaré un beso.

miércoles, junio 18, 2014

Condenan a 30, 20 y 10 años a los acusados del atentado contra Jordi Veras


Negro Veras y su hijo Jordi se abrazan luego del veredicto.
SANTIAGO. En medio de expectativas y un amplio dispositivo de seguridad, el Primer Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Santiago emitió condenas de 30, 20 y 10 años para los acusados del atentado criminal contra el abogado y comunicador Jordi Veras.

El tribunal, presidido por la jueza Annelis Torres, impuso la pena máxima contra Candy Caminero Rodríguez, señalado como la persona que disparó contra Veras.

Adriano Román, Engel Carela Castro, Franklin Reynoso, Arturo del Castillo y Roberto Zabala recibieron 20 años de prisión preventiva en la cárcel de Rafey.

En tanto que Francisco Carela Castro sólo fue condenado a 10 años, como había pedido el Ministerio Público, y la parte acusatoria, debido a que había demostrado colaboración en el proceso de las investigaciones del atentado criminal.

También los jueces ordenaron el pago de una indemnización de RD$100 millones por daños y perjuicios contra Jordi Veras, a quien el grupo intentó matar en el 2010.

Luego de escuchar la sentencia, Jordi y su padre, Ramón Antonio Veras (Negro) irrumpieron en lágrimas, y se fundieron en un abrazo, tras cuatro años batallando en los tribunales para que se hiciera justicia.

Al concluir la audiencia, que se inició a las diez de la mañana, y concluyó media hora después, Jordi dijo que se siente satisfecho con la sentencia, al indicar que el veredicto envía un mensaje de esperanza.

"Con esta sentencia, podemos decir sin temor a equivocarnos que la justicia prevaleció sobre la delincuencia", expresó Veras.

Sostuvo que dedica el veredicto a las víctimas del sicariato que en estos últimos cuatro años no tuvieron su suerte de sobrevivir.

Mientras que su padre, manifestó que con el fallo se ha hecho justicia contra quienes intentaron asesinar su hijo. "Esta sentencia no es un triunfo de la familia Veras, sino un triunfo de lo mejor de los sociedad dominicana que ha mostrado solidaridad en estos momentos difíciles de nuestra vida", explicó Negro Veras.

En ese sentido, Veras agradeció a la ex fiscal de Santiago, Yeni Berenice Reynoso; al general de brigada Héctor García Cuevas y su equipo de investigadores, por las gestiones realizadas para que el atentado contra su hijo no quedara impune.

Expresó que lo logrado es un paso importante, pero que seguirá luchando hasta que se logre una sentencia definitiva e irrevocable.

De su lado, el procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, se mostró satisfecho con la sentencia, al indicar que ese veredicto era lo que esperaba la sociedad dominicana.

El atentado fue ordenado por Adriano Román, según determinaron las investigaciones del Ministerio Público y la Policía Nacional, y el plan fue orquestado desde la cárcel de Rafey.

La investigaciones, además, determinaron que el móvil del atentado criminal fue la sed de venganza de Adriano Román por la condena de 20 años de prisión en su contra por intentar asesinar a su ex esposa Miguelina Llaverías, cuyo abogado fue Jordi Veras.

El atentado ocurrió el 2 de junio del 2010, cuando el jurista penetraba a las instalaciones del Canal 25 de Santiago, donde fue herido de dos disparos en el rostro, perdiendo de manera permanente la visión en su ojo izquierdo.

Detalles

El juicio estaba previsto para iniciarse a las nueve de la mañana, sin embargo, comenzó a las diez, unos 17 minutos después de la llegada de los imputados.

Jordi, su padre y los demás integrantes de su familia llegaron primero que los imputados, al igual que sus abogados.

La audiencia comenzó con una exposición de los elementos de prueba a cargo del juez José de Acis Burgos. Luego, la secretaria del Primera Tribunal Colegiado empezó la lectura de la sentencia, a cada uno de los imputados.

Cuando se leía la sentencia, Jordi, y su padre empezaron a llorar, mientras los imputados escuchaban atentos los veredictos en su contra.

Algunos de los acusados, entre ellos Román, parecieron no inmutarse mientras se leía la sentencia. Candy Caminero, quien disparó a Jordi, se veía tranquilo, pero al salir de la sala de audiencia dijo que se cometió una injusticia en su contra.

Dice apelarán

De su lado, el abogado Bernardo Jiménez, representante de Engel Carela, manifestó que apelará la sentencia, alegando que fue injusta y abusiva contra su defendido.

Desde el inicio del juicio del caso Jordi Veras, se registraron numerosas audiencias y constantes incidentes promovidos por los imputados y abogados de los acusados, lo cual hizo más largo dicho proceso judicial.

En la audiencia de ayer, además, estuvo presente la fiscal de Santiago, Luisa Liranzo.

Expectación

Desde primeras hora de la mañana hubo en los alrededores del Palacio de Justicia mucha seguridad, con una larga fila de personas que pugnaban por penetrar al local, las que eran minuciosamente requisadas. Los imputados fueron llevados a la sala a las 9:45 a.m., y los jueces subieron a estrado 7 minutos después, mientras que a las 10:00 a.m. uno de los magistrados motivó la sentencia, y la secretaria terminó la lectura de la parte dispositiva a las 10:22 am. Se anunció la lectura completa de la sentencia para el 2 de julio a las 9:00 a.m.

Y si eso fue a Negro Veras, ¿Qué puede esperar el resto?


Sara Pérez
Ayer, martes 17 de junio del 1214 -¡FINALMENTE!- el Primer Tribunal Colegiado del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santiago, integrado por los jueces Annelis Torres, José de Asís Burgos y Sergio Furcal, pudo dictar una sentencia, que se estuvo esperando por cuatro años y cuyo conocimiento de caso fue reenviado más de 40 veces, poniendo de mojiganga a todo el mundo, menos a Adriano Román, que era quien financiaba los reenvíos.

Esa sentencia, tal vez no es todo lo estricta y “ejemplarizadora” que puso ser, pero sí corresponde a una penalización que, primero, establece formalmente la culpabilidad de los acusados; segundo, condena a encarcelamientos mas o menos prolongados a los mismos y,  tercero, ordena una indemnización económica de importancia, que no cubre los costos de la tragedia, pero sí ayuda a recomponer, parcialmente, la economía de una familia de profesionales de clase media, que se vio obligada a buscar recursos donde no había, para minimizar ligeramente los destrozos que sufrió la víctima.

En conclusión, que aunque con retraso y sin recompensas completamente equivalentes a las pérdidas, se hizo justicia y a los jueces Annelis Torres, José de Asís Burgos y Sergio Fucal, hay que reconocerles -y hasta felicitarlos por tan atípica conducta- por haber cumplido con sus deberes y funciones, a pesar de los muchos escollos propiciados por la defensoría pública y también por abogados, de esos que proliferan en pantanos de aguas estancadas, tahúres y cómplices -que debían engancharse a sicarios- con los que siempre se asocia don Adriano, por afinidad de principios.

Ahora bien, durante todo este tiempo no ha sido una, ni dos, las veces que he oído a mucha gente -gran parte de ella conmovida por la atrocidad de los acontecimientos y la lentitud y desidia de la justicia – preguntarse “Y si eso es a Negro Veras ¿que será con el resto del país?

La pregunta no es ociosa. El doctor Ramón Antonio Veras, -Negro- padre la víctima y el destinatario final de la venganza de Adriano, es un personaje que -al margen de lo que él prefiera- tiene un espacio y un destino social, político y profesional, que no corresponde al reservado para el resto de la población.

Varios factores lo colocan en una posición que no es la del promedio de los dominicanos para reclamar justicia: Es un abogado penalista exitoso y con décadas de experiencia.

Conoce al dedillo los entresijos de la Justicia. Su hijo Jordi, quien sufrió el atentado, también es abogado y el resto de la familia se dedica a diversas profesiones: médicos, administradores de servicios de salud, administradores de empresas, gerentes de servicios de catering, en fin, un personaje y una familia relacionada en todos los estratos sociales dominicanos, desde los más humildes hasta los más encumbrados.

El historial político del doctor Veras como anti-trujillista y como acosado, apresado, perseguido y torturado en el régimen de Balaguer, le añade dimensiones a su nombre y articulaciones con el mundo político de todas las tendencias, que le dispensa deferencia y respeto, (a veces fingido) aunque mas de alguno le tenga ojeriza, en especial, por la coherencia política, donde hay tantos tránsfugas.

Por su reconocida labor profesional, tiene acceso fluido a los tribunales, al ministerio público, a la Suprema Corte de Justicia, al Palacio Nacional. Sus éxitos laborales le permitieron acumular algunos bienes para llevar una vida sin exceso de disipaciones, pero con cierta holgura.

La naturaleza de su carácter, puntilloso, meticuloso y persistente, también es un elemento a su favor, para bregar en los tribunales y exigir de estos, alguna clase de eficiencia.

Y es a esa persona, que tiene un lugar en la historia dominicana y con esas condiciones,  a quién la justicia se le hizo increíblemente esquiva y resbaladiza.

La culminación del proceso con una sentencia condenatoria, ha sido recibida como una reivindicación colectiva, por gran parte la sociedad dominicana, precisamente, porque si hasta a Negro Veras se le negaba justicia, en un caso donde las pruebas formaban marejadas, ¿Qué podía esperar el resto del país?

Incluso con la sentencia dictada, la pregunta sigue vigente: Si eso se lo hicieron a Negro, ¿Que pasa cuando las víctimas son los anónimos de a pie, que no son abogados, que no tienen recursos, que no cuentan con los mecanismos ni conocimientos para exigir una investigación exhaustiva?

Saludo y celebro la sentencia, en especial si la justicia va a cortar finalmente el acceso de Adriano a una fortuna que le permite ordenar crímenes desde dentro de la cárcel; pero este primer paso que han dado Negro y su familia debe marcar la pauta para que el país entero deje de ser tan vulnerable, ante quienes tienen con qué comprar cualquier clase la impunidad.

Adriano tiene 40 años de crímenes horrorosos y continuos, algunos de los cuales ni se mencionan. ¿Todavía no es suficiente?