miércoles, diciembre 18, 2013

Las “víctimas” del Código Procesal Penal


Los delincuentes han descubierto que el Código Procesal Penal tiene muchos “bajaderos” que les permiten eludir la expiación de sus culpas.

Y esta realidad la está sufriendo hoy una familia honorable que ha sido víctima de las maquinaciones legales que se motorizan al amparo de ese código, para dilatar la impartición de justicia en un caso criminal.

Nos referimos al caso del joven abogado Jordi Veras, hijo del prestante jurista de Santiago, doctor Ramón Antonio (Negro) Veras, que salió vivo de un atentado en su contra perpetrado por sicarios en el 2010 y ésta es la hora en que ni siquiera se ha iniciado el juicio de fondo contra los imputados.

El doctor Negro Veras, un reconocido defensor de los derechos humanos y sobre todo de mucha gente que ha sido acusada y sentada en el banquillo de los tribunales de la República, padece ahora en carne propia las inconsecuencias e incongruencias de un código que permite a los delincuentes retrasar los juicios con el sólo hecho de no presentar abogados defensores a las audiencias previas.

De ese truquito se han valido muchos criminales de tomo y lomo para burlarse de la justicia y de la sociedad, dejando a los jueces y al ministerio público desarmados e impedidos de actuar a contracorriente de estas “indulgencias legales” inexplicables.

El código da demasiadas garantias a los criminales, mas no a las víctimas de sus desmanes, y la mejor prueba es la experiencia que está pasando la familia del joven Jordi Veras, quien perdió un ojo y sufrió heridas en otras partes del cuerpo durante el atentado, y todavía la justicia no ha podido entrar a juicio de fondo y culminar dictando las debidas sentencias.

No sólo los Veras han sentido en carne propia esta vergonzosa flaqueza de nuestro código, sino centenares de familias dominicanas que han visto, decepcionadas, cómo los grandes sicarios, criminales, violadores o atracadores andan campantes por las calles dominicanas, pavoneándose de su “intocabilidad” y --lo peor-- reincidiendo en sus fechorías.